LA CELDA NO TIENE MUROS
de la muerte,
de la herrumbre del pensamiento y de la estafa
de las ideas agotadas.
En su techo he hallado el rostro de la libertad
y en el naranjal
y los nombres de quienes ayer perdieron sus nombres
en el campo de batalla.
Voy a confesar ahora; confesar es hermoso,
no te pongas triste los domingos por la tarde
y di a la gente del pueblo:
“Aplazamos la boda para principios del año que viene.”
Se escapan los pájaros de mi mano,
se aleja de mí la estrella y con ella el jazmín;
cada vez son menos quienes bailan,
tu voz se agosta prematuramente,
pero mi celda,
cómo de costumbre.
Me ha librado de la muerte;
mi celda,
he hallado el rostro de mi libertad en su techo,
y ha resplandecido entonces tu frente en el muro.
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en "Desde Palestina", Ediciones Libertarias, Madrid, 1989. Trad. de José Martín Arancibia y Kadhim Jihad. En la imagen, Mahmud Darwish (محمود درويش, Al-Birwa, Palestina, 1941-Houston, EE. UU., 2008 / Periódico de Poesía)
(Fuente: Jonio González)
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