Trabajas en una fábrica en Old Dhaka
un viejo depósito en el que pasas cosiendo
dieciocho horas al día
Con tu madre están casadas con el mismo hombre
Duermen todos juntos en la misma cama
Sowda es el nombre que te pusieron
tras verlo en un paquete de sopa de garbanzos
Dice Neville Godard: tú realidad depende
de la intensidad de lo que imaginas
Vos quizás sin saberlo, manifiestas a tus doce años
una verdad en bucle bajo tu máquina
Imaginas primero reparar el desierto que hay entre tu madre y tú
como una pena amplia que se recorre
de memoria y sin mirar
costura recta, tela y arena se desplazan juntas
Luego te adelantas al hambre de tus hermanos
antes que se los coma crudos
Hilo triple sobre su estómago,
miel, pan de lentejas, mirchi bada envuelto en periódico
Finalmente con la aguja más gruesa
imaginas perforar la cara de tu padre
Pluma invertida sobre sus párpados
punta en zigzag similar a su rechazo
¿Sabrás que el pantalón que coses lo usarán sólo una vez,
que lo pasearán en la fashion week de París,
que en el front row estará sentada Cindy Crawford?
No creo
No haces preguntas
No hay encrucijadas
A veces rezas mientras trabajas
una obrera desarraigada
como el destino que te aspira sin habla y sin sonido
Con maestría tomas la tijera y avanzas
sobre la primavera perdida
sobre lo umbilical sobrante forzado a cortarse.
(Fuente: Grata Palabra)
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