CONSIGO MISMO
de las manos y es como esos pájaros raros en la ventana que
hablan como peces de acuario.
Allá va el amor asesino de cuanto manantial muerde la noche y es
como estatuas que vuelven la espalda a la gota de sol, se sueñan a
sí mismas y lloran aceite de luna en idioma mineral.
El amor allá va consigo a cuestas llevando en almohadón desmemoriado
los sueños que olvidaron despertar.
Allá va el amor extinguido, allá lejos en el océano entre dos sopas de
amnesia que son para nadie, acaso para todos.
Allá va el amor conmigo dentro y se hunde en las profundidades del cielo
leve como el alto olvido del aire sobre los muertos.
El amor allá va, lágrimas secas del ciempiés de la lluvia desde la boca de
cristal del cielo que aprendieron a decir jamás a esa fragancia inventada
del deshielo.
Allá va el amor, frío termómetro, que ha dejado sin fiebre los infiernos.
Sin prisa sin pausa
Chivilcoy, Buenos Aires, Argentina
(Fuente: #sinprisasinpausa)
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