Oda a un drone
Alado pendenciero de plumas afiladas, cernícalo cernido sobre el cielo de Peshawar, alegre cimitarra que a miles de kilómetros el joystick del poder vuelve su brazo ejecutor, su hacha ejecutora, su servil servidor ejecutor; victoria alada, piloto misterioso al que nada le pesa excepto el combustible y las bombas, bufón de dios, salvaje sabedor estúpido, que te chupás el dedo medio dormido del gatillo gamer
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg Dib
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