Todo el santo día
Todo el santo día oigo el ruido del agua que llora. Mi memoria, mi lugar sangrante, mi antiguo ángel mordido por el viento. Todo el día duermo llorando mientras las palabras caen como agua desgarrada, caigo llorando, me acuerdo del ruido del agua que cae en mi sueño con vos. Toda la noche escucho los pasos de algo que viene hacia mí. Toda la noche dibujo en mis ojos la forma de tus ojos. Toda la noche nado en tus aguas, me ahogo en mis ojos que ahora son tus ojos. Toda la noche hablo con tu voz y me digo lo que vos callás. Toda la noche me llovés encima, lluvia de manos de agua que me ahogan. Toda la noche y todo el santo día miro manchas azules en una pared, a toda hora espero que la palabra obscena sirva para formar tu rostro. No abandono este lugar de reconocimiento, recién me voy cuando llegás vos.
Y todo el santo día duermo llorando. Me acuerdo del viento, toda la noche pienso en el viento que viene a mí y se queda en mí. Mi memoria, un pájaro frenético en la orilla fría al viento gris que va y vuelve y no se va. El viento está en mí, vos estás en mí, toda la noche lloro recordando el agua que cae y la orilla fría bajo el viento gris. ¿Dónde está tu antigua sapiencia?, me preguntan. ¿Dónde está tu silencio? Toda la noche oigo el ruido de mi cara que llora. Y es el camino hacia tu lugar natal, hacia tu sufrimiento puro. Toda la noche bajo la lluvia desconocida. A mí me dieron un silencio lleno de formas, decís. Y corrés desolada como el único pájaro en el viento.
(escrito originalmente en francés)
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg Dib
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