Poema para Palestina
No temas,
la tragedia que vivís,
las que viviste,
no mermaron tus raíces.
Digo aceituna y su perfume vuelve
a este suelo horadado
y su jugo cae allí donde el dolor
y el hambre,
donde la rabia cae,
donde vos tendrás que volver
a empezar
otra vez,
una vez más.
Digo pan y hummus,
rostros desgarrados,
manos que insisten en amasar
la vida,
esa vida que ves ausente
en los ojos de los chacales
del odio,
en los buitres carroñeros,
en los hombres
banalidad del mal.
Digo palmeras datileras
y siento la dulzura
en la boca
en la lengua
de la tribu,
esa que ha de cosechar
las llagas, el duelo
otra vez,
una vez más,
Y mirar de frente
a la bestia,
y con la dignidad de la víctima
volver cuerpo la ausencia.
Volver.
Otra vez.
Una vez más.
Para siempre.
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