NIÑA DORMIDA QUE SUEÑA EN LO PROFUNDO
Todo lo ve y lo sueña, todo, pasa por su ojo limpio como la primera
aurora:
el pájaro, la torre, el alfil, la discordia, el hombre y su boca negra,
negra toda la maquinaria que puso a andar al mundo desde que mundo
todo, todo, pasa por su ojo de niña dormida.
Pasas tú con tu sesta de arreboles y fracasos
pasan los eones y los cometas, y la perla que dio origen al universo
la idea de dios
el suicidio del alba
pasan los camellos que llevan en sus gibas el agua que calma la sed
de las bestias eternas.
Y paso yo, de puntillas, con este poema de vigilia, con temor a despertarla
porque si la niña despierta, oh, si despierta ¿seguiríamos siendo entonces?
¿abrirá el pájaro con su trino el nuevo día y su vasto velamen?
¿cantará la madre al niño su canción de cuna?
Pero la niña despertará, indefectiblemente, y tú y yo seguiremos aquí
y acaso no seamos ya más que un recuerdo de su sueño
una imagen que empieza a desvanecerse en su primer bostezo
en su lento despertar
porque ya se sabe que la muerte es la vigilia que camina de espaldas
con los ojos abiertos, o una niña que duerme y nos sueña, y al despertar,
encuentra todo bueno para ella.
No hay comentarios:
Publicar un comentario