
(Lo santo vuela)
Ese pez que amurala un sobrehumano
salto sobre la escoria de este mundo
es el símbolo heroico más profundo
como un sereno resplandor lejano
construido con la fe de un iracundo
caballero espantado por lo inmundo
y empecinado en aromar lo humano
con la armonía divina de la fuente
que nos habita subterráneamente.
Ahora el pintor se ha vuelto una montaña
blanca y ha depurado de cizaña
a la patria que amó tempranamente
y verá a Dios. La muerte no lo engaña.
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