La velocidad,
conforme la exégesis
del desvío frecuente,
no es más
que espacio sobre tiempo
o sea,
un forzado
pero no fraternal
ni vinculante provecho.
Sin embargo,
el cálculo
y la torpe incertidumbre
de que el número se jacta
no hace pegote
con su compadre lógico.
¿No hay acaso
un trueque esclavo,
una prosperidad kitsch
como extracto tambaleante,
un recíproco desbarajuste
en estos desembolsos
provocados
a cara perpetua
y desconfianza
entre lo neto,
lo imaginado
y su aterrizaje
a medida fija?
¿Quién lo sabe?}
¿Quién pondrá
las manos en el fuego
por la condena
de este ladrón público
y sus guantes que no son blancos,
precisamente?
¿Tendrá valor un escribano
y su "doy fe" para dejar asentado
semejante prejuicio?
El soplo
de la flauta,
pesado volumen,
Mozart
confiado en la belleza.
-Inédito-
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