LAMPÍRICOS (fragmento IV)
Voy en busca de un poema y me encuentro a Lopo bebiendo vino de Vilachá
en una taberna. Nos saludamos y me invita a su mesa.
Él dice que el vino de Vilachá tiene sabor a pizarra y densidad de madroño.
Pido de su vino para comprobarlo y, efectivamente, percibo la pizarra y el
madroño,
con notas adstringentes que me recuerdan —me hago el interesante—
a las… ¿moras?
“¡Exacto!”, se reafirma Lopo y, ya más confiado, me explica que está
a tratamiento.
Los
párpados y la arrugas, acumuladas las arrugas en la comisura de
los
labios —como el envoltorio de un caramelo— certifican temporadas
de
desorientación.
“Y además —añade— me he quedado en el paro”. “¡Increíble!” —me pasmo.
Después de una larga conversación le pregunto si como poeta busca la belleza.
Él responde que no busca nada y arquea las cejas, “espero con paciencia
botánica”.
Yo —tal vez instigado por el vino— le sostengo la mirada, “hay plantas que
esperan a sus presas”.
“Claro
—sonríe—, las plantas carnívoras… ¿Pero usted cree que las plantas
carnívoras son más inteligentes por el simple hecho de ser carnívoras y
esperar?”
“Al
parecer —me dejo llevar por el desafío de su serenidad—, el consumo de
carne, el canibalismo, fue esencial en el desarrollo del cerebro
humano”.
Él
pone los ojos en blanco, “fíjese usted… Existen plantas carnívoras pero
no existen plantas herbívoras. Las plantas no se comen entre sí”.
Nunca había reparado en esa cuestión y le digo “reconozco que es una cuestión
en la que no había reparado”.
“Pues
es una cuestión inquietante: alimentar a las especies con la carne de
su
propia especie. Ahora se estila mucho. Los ingenieros aseguran que
así las especies
producen más.
Siempre
me he preguntado si cuando comes carne comes la memoria de esa
carne.
Si hay una memoria que está en la carne y no recordamos.
Una
memoria que nos transforma, como toda memoria, pero que no forma
parte
de nuestra experiencia sino del hambre de nuestra especie”.
“¿Habla usted de una casta de supervivencia?” “En absoluto, querido amigo.
El escritor que espere la inmortalidad es un necio. Hablo de canibalismo…
El canibalismo… La especie… La especie, ¿sabe?”.
Antón Lopo. Lampíricos (Diarios 8). Letraversal Ed. 2024
(Fuente: Voces del extremo)

No hay comentarios:
Publicar un comentario