viernes, 13 de diciembre de 2024

Héctor Giuliano (Piamonte, Iralia, 1947)

 

La perra de Miguel de Azcuénaga
tras el cortinado de muaré,
la coneja bichoca
de la veja Saavedra,
pescando pa'l partido,
el perro cabezón
del triunviro pivotante
dn. Sarratea,
el chupino orejón
meando los caballos
en el palenque,
la poco honesta
perrilla del aguatero Simón
de sonrisas
con el primero que la acopló,
compadrones
y los lebreles de cacería,
el caniche toy
desahuciado en la Plaza Mayor
y que alguien tiró por la borda
en altamar
cuando a Moreno
se el dio por emanciparse,
del capataz del Salado
y la huella paralela a la costa,
De La Plata Río,
la misma que traqueteaba
el tumbado turbado
galán
de "Amalia"
en sus años mozos,
el cuzquito garronero
del Estanislao jocoso,
inminente de babas y pedos,
la perra de panza preñada
que le usurpaba lágrimas
a la vida del Balcarce,
atorranta,
de tedio roto los hoyitos traseros
de esos mamíferos
cuatro patas y una cola,
reventados a palos y pijazos,
y el Tyson desorejado
del paisano neutro Barreda,
ése de las Islas del Tordillo.
Inescrutables.
Del Restaurador Ilustre
yegua más disoluta que Nerón,
avejentada
a bayonetazos,
La inconsecuente burra
francesa
de los Terrero/Santamarina,
tendida al dolor del espacio
incon-mensu-ra-ble
chupada por los tábanos,
la pavita blanca
de los cajetillas unitarios
y la gallinita ponedora
del mocetón mazorquero,
licuadas en ácido hialurónico,
el gatito pelo ralo
de la viejita mulatica
que freía sopaipillas
en la boca de los lupanares,
apenas muriéndose
en el aceite hervido,
y el blondo londinense
Gainsborough,
no el pintor, qué va,
y la opresión y la libertad de comercio,
y el restringe y el trueque,
la minga, la cosecha,
la mita,
proletario sublevado
rascandolé la espalda
a su yunta de jerbos,
democracia y gerentocracia
de manitas y bracitas
entrelazadas,
y los cuáqueros y caudillos,
la piel de los autócratas,
arránquese.
Harina negra.
Inescrutable.
Y el quirquincho
amaestrado
del cónsul pampeano,
el nutrio
guisándose,
la mollera del vicario,
plenipotenciaria,
pichicho mordiscón,
los canarios herniados
del Gral. Bmé. Mitre
y el serpentario de Urquiza,
tahúres.
Inescrutables.
El vizcacho del Aniceto,
junto
al patito feo
que Rimbaud
dictó
con perjuicio de reingreso,
el cabecita negra de Olivier Messiaen
dale que dale gorjear,
indefinido,

 

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