
Mirada mortal
Entonces vi que ese pájaro, como es costumbre en ellos, estaba
posado en su rama, rígido, como de piedra, mirando allá, muy al
disparado como una flecha en dirección a aquello que le afilaba los
ojos, y lo hizo con tal decisión y premura como si hubiera
descubierto lo imposible, algo así como el origen del tiempo o de la
luz.
No llegó lejos. Como de la nada surgió un halcón y de una sola
punzada le comió la vida, el vuelo y la sombra.
La inusual escena me llevó a pensar que a ese halcón lo había
enviado Dios, perturbado o acaso temeroso de que ese pájaro, que
no era un pájaro cualquiera sino un mirlo hablador, se atreviera
a contar lo que había visto allá, muy al fondo, donde el cielo se
extravía.
Si yo hubiera sido Dios, habría hecho lo mismo.
Si yo hubiera sido el mirlo, también habría hecho lo mismo.
(Fuente: Daniel Rafalovich)
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