D. H. LAWRENCE // brevísima selección
El corazón del hombre
Está el otro universo, el del corazón del hombre
Una extraña distancia gris separa todavía
nuestra pálida razón del palpitante
continente del corazón humano.
Los pioneros han desembarcado apenas en su costa
y ningún hombre conoce, ninguna mujer conoce
el misterio del interior
cuando más oscuros aún que el Amazonas o el Congo
fluyen sus ríos de plenitud, de deseo y de dolor.
……
Relatividad
Me gustan las teorías de la relatividad y de los cuantos
porque no las entiendo
y me hacen sentir como si el espacio fuera un cisne
que no deja de moverse,
negándose a estar quieto y ser medido,
y como si el átomo fuera una criatura impulsiva
que cambia de opinión constantemente.
……
Lucifer
Los ángeles siguen brillando, aunque el más brillante cayó.
Pero díganme, díganme, ¿cómo saben
que perdió todo su brillo en la caída?
En las azules profundidades, bajo capas y capas de oscuridad
lo veo más como el rubí, un destello desde dentro
de su propia magnificiencia,
venir como el rubí en la invisible negrura, brillando
con su propia anunciación, hacia nosotros.
……
Anaxágoras
Cuando Anaxágoras dice: ¡Hasta la nieve es negra!
los científicos lo toman muy en serio
porque está enunciando un ‘principio’, una ‘ley’ —
que todas las cosas son compuestas, y por lo tanto la
más pura nieve blanca
tiene en ella un elemento de negrura.
A eso lo llaman ciencia, y realidad.
Yo lo llamo vanidad mental y fraude
y tonterías, porque la nieve pura es blanca para nosotros
blanca y blanca y sólo blanca
con una encantadora eclosión de blancura en el blanco
en el que el alma se deleita y los sentidos
experimentan la dicha.
Y la vida es para el goce, y la dicha
y el temor, y la oscura, arrolladora amenaza del final.
Luego otra vez el brillante amanecer del regocijo
ante la pura nieve blanca, o la luna suspendida.
Y a la caída del sol la nieve es azul, tan fríamente azul
con un toque de los pétalos helados de la flor de Scilla
pero nunca la sombra de un reflejo
del negro fúnebre de Anaxágoras.
……
Tú que no tienes nombre —
Dame, oh, dame,
además del pan de cada día,
mi reino, mi poder y mi gloria.
Todas las cosas que vuelven a ti
tienen su reino, su poder y su gloria.
Como el reino del ruiseñor al alba,
cuyo poder y gloria he visto y sentido muchas veces.
Como el reino del zorro en la oscuridad,
aullando con su poder y su gloria
que es la muerte de la oca.
Como el poder y la gloria de la oca en la niebla
graznando en el lago.
Y yo, un hombre desnudo, gritando
pidiéndote en voz alta mi maná,
mi reino, mi poder y mi gloria.
……
Réplica a Jesús
Y quien se obliga a sí mismo a amar a alguien
engendra un asesino en su propio cuerpo.
……
Traducción: Gerardo Gambolini
(Fuente: Gerardo Gambolini)
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