lunes, 11 de noviembre de 2024

César Cantoni (La Plata, 1951)

 

JOAQUÍN O. GIANNUZZI
 
 

Supongamos que en la madrugada del 26 de enero de 2004
. usted camina con su crónico dolor de cabeza por la calle
y yo que lo cruzo por azar le digo “¡Salud
. al mejor poeta de la época!” y usted se detiene
y ríe modestamente y sin más prolegómenos
. me lleva del brazo hasta su casa.
Supongamos que en su casa charlamos y mateamos
. y recordamos ese poema en el que usted
se cruza hipotéticamente con Roberto Arlt
. y el “octavo loco” como usted lo apoda lo recibe en su casa
donde pasan la noche charlando mientras toman mate
. de modo que puestos a hacer comparaciones
usted perfectamente podría ser Roberto Arlt
. y yo salvando la distancia podría ser usted ahora
y luego como a usted le duele sin tregua la cabeza
. nos despedimos con un “¡Hasta la próxima!”
y yo sigo mi rumbo y usted se acuesta y duerme bien
. y a la mañana despierta lleno de optimismo
y sale a la calle y el mundo le parece por una vez amable.
. Pero sucede que esa madrugada
usted no duerme en su casa como es de presumir
. sino a muchos kilómetros de ella
confirmando su apego al más estricto devenir histórico
. por lo que yo no podría haberme cruzado con usted
y puesto que la realidad no admite alternativas poéticas
. usted no tiene un despertar acorde con una mañana jubilosa
y empujado por un quiebre fatal del corazón
. se sumerge en lo hondo de un sueño sin sueños ni medida
libre para siempre del dolor de cabeza.
 
 
© César Cantoni

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