LA VIDA REAL
poesía
amadísima mía
para los octogenarios o próximos a los 80
es decir
para los descalabrados
les es difícil
entenderse con el asesor virtual
de empresas fantasmas
Nos olvidamos suavemente
qué es el cable coaxil
de la astrofísica
qué nos conecta con las raíces y el poder
nosotros nos conectamos con un abrazo
o algo que queríamos decir
lo meditamos mucho
y no lo dijimos
un cierto sueño o film "los amores prohibidos"
un después de Hiroshima o Treblinka
y es años luz más certero
que una central atómica
Una vez
después de las inundaciones provincianas
y perplejas
quedamos a oscuras
llamamos a la empresa fantasma
y no vinieron ni ángeles ni operarios
había compañía de muertos navegando por las calles
los armarios flotaban desvencijados
entonces vino Jorgito
el pibe que había jugado con nuestros hijos
bajo el farolito de la vid
Jorgito se trepó a los cables de la infancia
y nos dio un poco luz
Milagro?
no
Jorgito es un pibe del barrio
había ido de casa en casa con papá Noel
se había disfrazado en las comparsas de Mamalela
la abuela que te compraba el pan
y te esperaba con un pollo en la mesa
cuando volvías del trabajo
Decime poesía
qué hacés vos
cómo, cuándo encendés
siquiera una chispita de felicidad
qué tenés en el vientre
vos decime
no te atragantes poesía
al menos tocá la verdulera
animá a los derrotados en el patio
un fandango de tango
un farol
para los que resistimos
para los que no nos resignamos
al asesor virtual
querida
tenemos tomates y zapallos para mucha vida
ayer nomás mi nieta me pidió unas mentas
ésa es la esperanza, diría John Berger
un reducto de viejas garzas atolondradas
sobrevolando los incendios del poder.
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Foto: Azucena Salpeter pintando. La Plata, 2011.
(Fuente: Alicia Silva Rey)
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