de "viaje a los campos sin fónicos"
He
cavado en todos mis recuerdos para encontrar tu mirada, Apu. No he
visto sino un sol que giraba como cortadora, preciado como negro
diamante inexplorado, que me hacía verte des apareciendo, que me hacía
escucharte cuando el carro pitaba en las curvas para anunciarse, Apu. Tu
estar fugaz en mi sueño entrecerrado en los desvelos como penitencia
para escuchar tus pasos, anuncian una metamorfosis. Transpiración y olor
a mosca en las casas, cautiverio. Mi pequeño desastre es vivir sin
quietud, volar entre los seres para no sucumbir, traumatorio. Y
adentrarme en los espejos para retornar con el espíritu de gracia del
tiro en flashback. Y así mirarte, Apu, como si me quisieras
~
Descampado
ritual de la noche. La invención de la fuga hace que detengas vuelo y
encalles en el accidente. Salvación de nadie, el peligro como un pozo
sin fondo. Blanca suerte de lo místico: retirarse a tiempo y vivir entre
las lilas del campo mental
~
Pensar
el riesgo. Acantile disentido, piedras que se afinan entre lenguas de
agua. Liminalearse. Hacer la que se tropieza y ahoga. Río vocal. Memoria
freática trazando el paisaje que se deshace al ser leído. Descamparse
como atajo o fábula de desapariciones. Escriherirse
~
Escarba
la voz un antro de cantos donde aparece la herida. El ojo es un sol que
vaga entre los trigales buscando una cuenca para su desorbite de
sentido e irradia desesperado por incendiar todo lo que palpita. No sabe
que está cerca de encontrarse consigo y su reflejo de astro que
alteriza y soslaya altares del tiempo en universos que aún no encuentran
retina. Acecha la herida. El campo no solo era un paisaje. Era una
palabra líquida, un trapecio que unía cada monte y lago por donde tú
andabas naciendo un camino hasta perderte en él, en los puentes
invisibles que tienden los estrellados, mudanzas donde nadie te busca
~
Viajero
interior. Nada hay en él que pueda alterarse o cesar, ser supernova en
camino a una estrella de neutrones o agujeros lumínicos. La fe como
emplasto para tus grietas de sentido. Tal certeza entrecorta la
respiración de los acantilados donde hay buzos que no salen a flote sino
es pensando que se observan desde orillas del magma corazón. El agua se
ralentiza y medita en una cosmogonía de seres sombrilucientos en
corrientes transmutables con solo pensarlas. Los peces pensamientos se
aquietan y danzan las branquias como anguilas ideas mientras nosotros
nos seguimos sumergiendo y avistando nados en un mundo cuántico donde
nada es verdad pero tampoco mentira. Manantializarse y ser la
profundidad del agua y el abandono en nebulosas corrientes. Respiras.
Los universos se expanden. Gotea en la intravenosa vía la vida
Viaje a los campos sin fónicos. Lima: Alastor, 2023.
(Fuente: La comparecencia infinita)

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