Nocturno del errante
I
Vos que venís del cielo
y que calmás la pena y el dolor,
y vos, que doblemente refrescás
el corazón que sufre un pesar doble,
ya me cansé de tanta agitación,
¿por qué tanto dolor y tanto anhelo?
Vení, vení a mi pecho, dulce paz.
II
Sobre todas las cumbres
hay silencio,
sobre todas las copas de los árboles
sentís
sólo una brisa;
los pajaritos callan en el bosque.
Ahora esperá, que pronto
también descansarás.
Traducción: Ezequiel Zaidenwerg
No hay comentarios:
Publicar un comentario