EN LA TRINCHERA
oigo lo que escriben y tampoco escribo
así se pasan estos días del desasosiego
para qué escribir la pesadumbre,
la pena de este lugar inhabitable
que expulsa,
que devora hasta el hartazgo,
que nos vuelve invisibles.
la patria se derrumba,
se convierte en escombros
mientras escriben.
a mí me crece un dolor entre los huesos
a veces pienso ¿para qué?
a veces me retiene un poema que no dice nada
¿por qué escriben? ¿por qué escribo?
me quedo afuera. en el borde.
hay una rebelión de estrellas ahí arriba
un perfume a naranjos
que me trae la fe obstinada de mi padre
su empeño en los gestos de ternura
el amor por su pueblo, la esperanza.
y no escribo.
no escribo y se me lastima el cuerpo
me hostiga un frío punzante
me deja hecha jirones
en esta frontera en la que gobierna la muerte.
intento una palabra, un signo en el renglón
una cuerda que sostenga
la frágil consigna que es la vida
en este territorio desolado,
usurpado por pájaros rapaces.
intento una trinchera: escribo, no escribo.
leo lo que escriben y a veces me estremecen,
me salvan, nos salvamos.
después seguimos aquí, inmóviles,
en el país de la emboscada.
(Fuente: Meta poesía)
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