cuatro poemas
Peregrino
¿Cómo a mis huertos llegaste
donde antes nadie arribó?
En aquel bosque antiguo
donde la alondra hace infinita
el alma de la tarde,
Peregrino halló mis huertos.
El Caminante en el bosque
siente abrirse
la primera flor del día.
Una mujer canta
en medio de sus muertos.
Peregrino avanza hacia la luz.
~
¿Quién duerme ahora?
(A Gloria Mendoza Borda)
Dormir.
Quién duerme ahora, en este tiempo crucial. La jauría anda allí,
afuera, se siente su presencia malévola, tras el triste cantar de los
grillos.
Oscar Amaya Armijo
Cierto,
los años, la pobreza ni el polvo del desierto nos amedrentaron Mascamos
el insomnio entre el sueño de nuestros ideales, el runrún de alguna
pareja y el gruñir de las señales en el teclado Cómo negar la
conspiración desde antaño Hoy coreamos algo similar con este ayuno Sí,
en este lado de la capital, arrullados entre libros y leves olas marinas
somos meros fragmentos de generaciones de conspiradores insomnes,
apremiados de claveles, amor, revolución y libertad Qué sentido tiene
dormir Si en las calles la patria es un botín saqueado Si al margen de
la orilla el país es un pálido trofeo Un simple animal decapitado
¿Puedes dormir? No deseo dormir, anhelo pensar, escribir y cuidar el
aura de las mujeres, hombres y jóvenes que dedicaron sus existencias
para que nosotros custodiáramos sus mitos Como nosotros, esta medianoche
ciertamente, otros compañeros y hermanas contestatarios están velando
otros amados, desaparecidos, torturados, presos, muertos, que también
ayer fueron derrumbados Esta noche extensa, ya tiene siglos de haber
principiado y nos punzan los ojos y perciben fatiga estos pálidos
cuerpos nuestros Sin embargo ajados y enfermos no nos damos por vencidos
Quién sueña hoy, quién podrá dormir con nosotros ¿Los traidores? Si
dormitan, es pueril su sueño Nuestro insomnio, es real, es a dedicación
exclusiva, pero no vano Solo velamos la patria alegre y solidaria que
deseamos como herencia para los infantes anónimos de aldeas y pueblos
remotos, para los niños que pasan y sonríen, para los que transitan y
están mudos, para nuestros hijos y nietos. ¿Nuestro insomnio, entonces,
es utópico y subversivo? La cámara no miente La historia es clara
Nuestro desvelo infringe Contra los que tienen la visión perversa (o
pervertida) Contra los que están cavando su propia tumba Por ello hay
que extender el eco de nuestra guitarra al hombro Para que los espectros
no partan en tres la vida: El porvenir fugaz y lento se perfila en el
atardecer allá lejos como el vuelo inquieto de un cóndor-diamante.
Dic. 2009
~
Mujeres
A Giovanna Minardi y Lady Rojas
Mujeres milenarias llamadas Chaska
Mujeres color melón cuidan a los astros
Mujeres desnudas juegan a la ronda
Mujeres dibujan los rayos del día
Mujeres claras se entregan al atardecer
Mujeres gozan un espacio con ilusión
Mujeres versadas en brebajes
Mujeres medusas leen la suerte
Mujeres amadas por similares varones
Mujeres terribles como ángeles
Dibujan tu nombre sobre la arena
Dos naves se deslizan por un río de abecedarios
La fatiga de sus cuerpos es murmullo
Y nace del fuego de sus alas
Y sus manos azules mieles del sol arrancan
Los dátiles colgados en el cuello de las estrellas
Y de los designios asidos
Que tornan sobre sí
Al compás de la infinitud
~
L´amour fou
Gracias quiero dar al divino
laberinto de los efectos y de las causas
Jorge Luis Borges
El sueño de Santa Bernardita que inundó
las mil y una noches de la vikinga artesana
Los años 70, el café Versalles, la Plaza San Martín
los diálogos de Juan Gonzalo, sensei cómplice
el ángel negro / el misterio / et L´amour fou
y el pálido invierno la mañana cerca al Mar.
El zambo Tang y su obra inconclusa
la magia del té jazmín y la guitarra de Hendrix
la comida amable, risas de Edgardo Tello y Rodolfo
El viaje a Huancayo, el Encuentro en Jauja
el anhelo de los condenados de la tierra
Jack Kerouac, Angela Davis, Luther King,
el título de tu libro que aún no he visto
sobre la mesa de noche de mi habitación
el aroma del incienso a las 6 de la tarde
y esas copas secretas de vino tinto
el rubí de nuestra clara mirada antigua
y la oscuridad del fuego
ese clima nuestro que dejó el otoño.
Con una leve mirada nos libera.
***
La Mula
(Fuente: La comparecencia infinita)

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