un mundo perfecto
un mundo perfecto
escribo sobre un mundo perfecto
y estoy ahí
desaprensivamente
no tengo conciencia del tiempo
diecisiete años no es nada
y es todo.
hay gatos en la noche
que maúllan llamando a las hembras
les ladro
y salgo a recorrer el barrio
orino bajo la luna
para marcar mi territorio.
bebo mi última cerveza
mientras meo el árbol del vecino
para que fructifique en espumosas birras.
no tengo conciencia del espacio
diecisiete años
es un tiempo infinito.
jugamos a la ruleta rusa
en la ruta 22
que atraviesa la ciudad
partiéndola en dos.
A las tres de la madrugada
aceleramos por la avenida principal
con el viejo Renault 4L
y al llegar a la ruta
apagamos todas las luces
y la cruzamos desafiando al destino
o a dios
porque el presente era eterno.
sobrevivimos
a esa muerte absurda
a la droga
al alcohol sin medida
sobrevivimos en ese diminuto mundo personal/
tal vez solo sobrevivimos
para escribir poemas
malos poemas
que emocionan a viejos camaradas.
después llegó el tiempo de la muerte
de la muerte verdadera
de la tortura de las ilusiones
de un país oscuro
con asesinos uniformados más oscuros
un mundo de genocidas infames
y otra vez sobrevivimos.
el mundo ya no era perfecto
el dolor se hizo dios
y el compañero murió
con una picana en los testículos
y un submarino seco en la cabeza.
escribo sobre un mundo perfecto
pero ya no estoy allí.
el tiempo ahora existe
y es pesado como un hermano herido
cargado sobre los hombros
y sin embargo sigo escribiendo
malos poemas
dedicados a mis viejos amigos
que hablan con nostalgia
de un mundo perfecto.
/a.n.r.-
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