jueves, 7 de octubre de 2021

Irena Vrkljan (Belgrado, Serbia, 1930 - Croacia, 2021)

 

 

AUTORRETRATO 

 

 
Cabello despeinado,
corazón completamente pequeño, color de naranja vieja
y más arrugado
en el seco y frágil baúl del cuerpo,
la risa se trasladó a otra parte,
lágrimas en el papel de periódico barato en color,
los poetas se mueren rápido,
está mojada la mano en el guante,
la otra ya no la tengo,
siempre dos pasos ante la cara de la anciana,
un poco de muerte, un poco de crueldad,
un poco de amargura en los labios,
de nuevo han olvidado a alguien,
soy un ovillo de alambre,
una sombra de cuerpo en la calle
es suficiente para paralizarme.
 
Guardia en el pedestal de la esperanza
que una vez fue mi amiga,
cuando aún era posible un pino de vidrio
y el mundo como camino
de mí hacia ti.
¿Qué quedó?,
almíbar de una calle
en la cual yo ya no estoy,
pañuelo lejano
y una ventana baja.
Dicen
que para la poesía es un problema
la palabra napalm o sangre, palabras difíciles,
es largo el cortejo de los cuadros asesinos,
sin embargo, la tierra existe aunque el pan en el estaño
ya no tiene sabor a sol,
y el recuerdo puede desteñirse, dicen,
quizás, la poesía así yace en el tambor ruidoso,
como trébol que es el signo de la blancura en el detergente,
dicen
ya no hay nada, no hay nada más,
y el resto de miel en mi corazón de repente se evapora,
sin embargo, el amor es tierno y en acuerdo con la lluvia
que cae sin cesar
de una casa que conozco, que recuerdo,
cae al poema, a pesar de todo,
cae, vive y crece.
 
 
 
_____________________
en “Dulce libertad. Doce poetas croatas”, Verbum, Madrid, 2012. Trad. de Zeljka Lovrencic. 
 
 
 
(Fuente: Jonio González)

 

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