viernes, 15 de octubre de 2021

Héctor Giuliano (Piamonte, Italia, 1947)

 

 

En el anhelo
de imponer
astros,
conceptos numerales
y fraseologías
que resulten
inescrutables,
pruebas y probetas,
balanzas de precisión
y análisis,
el agua
se lleva todos los laureles
y el movimiento inmensurable
de una formidable publicidad;
ineludible y nunca secundario
botón vital, cogollo
de cuanto se ve
y se pierde en lejanía,
energía motora,
mística y charco,
abundancia de las cosas,
diversos grados
de agregación y cambio,
etcétera y punto afuera.
Pero
el agua
es una inagotable batalla
entre gases
que son y no son,
circunstancias,
elementos periódicos
en caliente y frío,
enemigos irreconciliables,
propiedades adversas,
rivales obligados
a sí y en sí,
infinitos en cuanto
a cualidad tolerada
pero no necesariamente
pensada,
que nació
para su esclavitud
y desecho,
fuera quién fuere,
su creador,
un tirano de aquellos,
en su impulso
cruel y nunca cuestionado. 
 
Alma y sombra,
migración
después del goteo. 
 
 

-Inédito-

 

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