Poética
No que el poema
sea un artificio
para inundar la ciudad
frágil y palpitante
como un sexo enamorado.
Ni que estas líneas
te envuelvan
pálido monstruo aparecido
al final de las edades.
Sólo nuestros cuerpos voraces
y al centro mi memoria
compitiendo con una máquina de pinbol
súbitamente enloquecida.
Hemos cogido el instante
y yacemos desnudos
burdos semidioses.
incluido en Liberoamérica (agosto de 2019).
(Fuente: Asamblea de palabras)
No hay comentarios:
Publicar un comentario