EL FIN DE LA CLASE MEDIA
Habíamos cumplido con nuestra parte del trato:
hacer los deberes, estudiar, ir a la universidad,
respetar los semáforos en rojo, cumplir las normas,
trabajar duro, ser obedientes,
renunciar a la lucha y la violencia,
votar centro.
Habíamos cumplido y solo pedíamos lo prometido:
progreso, bienestar, estabilidad y consumo.
Nos engañaron,
y al final del cuento no había una buena casa,
un buen sueldo, un buen coche,
unas merecidas vacaciones, unas perdices.
Nos engañaron,
pero aún seguimos creyendo en sus mentiras
porque no tenemos nada más,
y porque no queremos romper nada,
despertar de este sueño,
ser obreros, precarios, pobres.
Nuestra tragedia individual
es que nos han hecho creer
que somos empresas unipersonales,
hemos perdido de vista al enemigo
y estamos en feroz y suicida competencia
con nosotros mismos.
En Lavar carbón. Ed. Amargord, 2019
(Fuente: Voces del extremo)
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