La tormenta en la tarde del domingo.
Un acontecimiento que desmiente
la humana sensación de vacío y víspera
la espera de lo que aún no tiene nombre.
Asomada al futuro como a un pozo
olvido que todo sucede todo el tiempo.
También lo que no veo o no me necesita.
Un niño canturrea en un balcón
mientras llueve la lluvia impersonal.
El niño, los relámpagos, la luz.
Todo es otra manera de decirme.
En La senda del cimarrón. Ed. Ya lo dijo Casimiro Parker, 2020
(Fuente: Voces del extremo)
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