viernes, 17 de julio de 2020

Inaxio Goldaracena (Pamplona, España, 1975)



Oxígeno



Haciendo nada
todo comienza a suceder.

Sucede la hierba. La luz usada
de los minutos. Las lenguas del viento.
Y el azar. Y la eufonía
de las estaciones. Y la respiración
del tiempo, al abismarse contra el ser.

Haciendo nada
todo comienza.

El fuego crepita, rojo y salvaje. La noche
desciende por el rio con la belleza de un ave.
El agua late en la intimidad de las nubes
mientras un árbol deshace su sombra
en este preciso instante.

Haciendo nada.


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Poesía



La hoja
que danza su negativa en el aire.
La luna que cuelga su desnudez
a la intemperie. Las estrellas,
proletarias sonámbulas de la noche.

El silencio del silencio.

El llanto seráfico de nuestras cunas
o altares. La música clásica
y la palabra en voz tenue.

La bondad.

Sobre todo, la bondad de poder
escribir el presente.


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Arte poética, I



Escribimos
para no morir de realidad.


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Habitación ciega (patria)



La oscuridad
suele ser así.

A las tres y media
de la madrugada, los silencios se acumulan
como copos de nieve. Las sombras adquieran
un mayor peso. La radio emite para sus más
leales oyentes y las farolas permanecen
encendidas hasta que todos
los sonámbulos regresan incólumes.

La poesía
crea su patria en la noche.

Durante el insomnio,
los ojos parpadean
con cautela. La respiración se convierte
en aullido. Pero en la persiana queda
siempre una rendija por donde la luz,
tarde o temprano, aparece.


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Catapulta



Sucede la lluvia
como el telar de los hombres
de una muchedumbre, como
como la miopía de los sonámbulos,
buscadores de las puertas de la felicidad.

Sucede el océano,
como una asimetría del capital,
donde los tiburones afinan su tacto
y el albatros sobrevuela la herrumbre.

Suceden los páramos
de la deuda y las estepas del hambre.
Sucede el erial que brota entre
el adobe y los ladrillos. El insatisfecho
apetito de la libertad.
La medianía. El desasosiego.

Y por supuesto,
la fuerza centrífuga
con que la sociedad nos escupe.


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Instrucciones de vuelo (aita)



El silencio
es más fuerte en este lugar.

Las nubes ondean
con la devoción de los patriotas
del vértigo. La luz ahueca
de sombras los rincones. Nadie
inhala este aire puro.

Somos
la transparencia de un largo instante.

El deseo
ronronea como un can falto
de cariño. Las magnitudes del corazón
se acomodan cerca del cerebro.

Aquí los cielos
no imparten lecciones. No rigen
los mandamientos. No, los púlpitos. Existe
un paréntesis en el vuelo
de los trapecistas. Un paisaje
donde lo aún no soñado muestra su abismo.


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Libertad



La libertad
es una jaula desplumada

Seguir a un ave
con intención de vuelo. El aire
que agrieta las nubes. Tener menos
prisa que el tiempo.

Irse antes
de que otros se marchen. Guiarse
por el sol y la sed, la hipnosis
de la luna en los ojos. No
comulgar con la gravedad.

La lejanía
del dogma. La victoria de la palabra.
El alfabeto de los payasos. La extática
de los columpios. La inutilidad
del patrón oro.

Una catarata
navegable. El próximo suspiro.
Un árbol de largas manos
y suaves caricias. Ser tempestad
y beso. Piedra y perfume. Roble
o nómada. Ser.

El primer
intento con lo imposible.




En  Irrealidad

Planeta Clandestino #214
Ediciones del 4 de agosto



(Fuente: Papeles de Pablo Müller)

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