En quinto grado
hice un caballo de papel maché
y lo pinté de blanco
y lo llamé Aurora
Nos llevaban a todos al hospital
cada uno con su animalito
para dárselo a la nena
que agonizaba ahí acostada
de cuyo nombre no me acuerdo
Tal vez una compañera con pecas
o con pies tan chiquitos que sus pasos
nunca importaban mucho
Yo no quería regalarle nada
Me parecía injusto que ella montara a Aurora
a quien yo había hecho con mis propias manos
y al nacer le había dicho: ¡Cabalgá!
y que a mí mientras tanto me tocara caminar
tal vez por mucho tiempo
Pensé que tal vez los animales
volverían todos juntos
el mismo día
pero nunca volvieron
Y así fue que he tenido que lidiar con gente
salvaje e intratable todos los días de mi vida
y me llevaron por mal camino en un mundo de luz de luna
hecha pedazos y bestias y árboles
donde ya nadie hace una reverencia
ni tiene suplente
Así fue que subí al cuartito
de mi cara, y estoy haciendo algo
con un pote de pecas
y uno de pegamento
Odié la infancia
Odio la adultez
Y me encanta estar viva
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg Dib
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