Aquella prostituta me recordaba a Dios.
Aquella prostituta me recordaba a Dios
En vez de huir al cielo se trepaba a los mástiles
En sucio bar portuario redimía a sus fieles.
Su padre el irlandés la violó de muy niña
Más tarde fue violada sin rencor por el Tiempo
Más agallas tenía que todos los apóstoles
Era una Magdalena de cabellos raleados
Hablamos tantas horas en su pensión infame
Hablamos las violentas vísperas de un enero
Su cuerpo destruído inoculado a mate
Su deseo imposible: agremiar las hetairas
Bulliciosa en las marchas cuando la democracia
Su labor paralela: versiones del inglés
Su llanto al regalarle un caro diccionario
Era llena de duelos y anciana a los cuarenta.
Vivió con té y galletas, con coraje, con llagas
(Fuente: Esto es Meta Poesía)
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