TEASER: JAMILA MEDINA. PRIMAVERAS CORTADAS
Círculos concéntricos
En la enramada
un claro apartado por la lluvia.
Pudiera resbalar sobre las hojas
gélidas, podridas
hasta su centro;
pudieran hacerme resbalar
(dos pies echándome a rodar por la cuneta)
y una mujer exánime allá abajo
y la humedad subiendo desde el suelo.
Rodeando las ciudades
junto a las avenidas que permiten penetrarlas
siguiendo el dibujo de los tréboles
la enramada se ensancha
la hojarasca se expande repitiendo la humedad.
Desde aquel claro
el cuerpo pudiera desear
no haber abandonado las ciudades
transparentarse bajo las bombillas atravesando el parque
asolado por otra claridad.
Incluso yo desearía estar ahuecando aún
un sitio
entre los bordes verdosos del útero:
un feto
dentro del vientre
todavía
bajo las luces desgranadas de Al Azirah
(tierra crecida entre dos ríos).
El cerco verde
el centro seco y la humedad
extrañamente se repiten.
May queen
Hablando en plata,
como una urraca ansiosa:
nacer
brotar
morir en una piel de la que puedan salir campos enteros de lavanda
Ifigenia/Polixena/Casandra
No esperes comprender la poda
ni añores
que la raíz te atraviese vertical como un tentáculo,
te penetre viole(n)ta.
Túmbate.
Piensa en el sexo de las mutiladas y las brujas las débiles las retrasadas las caídas piensa en las ciegas las locas las mudas las lisiadas las cojas las tullidas
las lerdas y las lelas
las enanas
piensa en el sexo de las tardas
que no llega nunca.
(1838-1857)
En pasadizos de mármol blandos de capullos
hundió Adelaida un pie como de blanca seda
aulló en jazmín.
(H)abría
un ventanal al otro lado.
(1932-1963): Todesarten/Formas de morir
Beauchamp querido amigo ve al balneario a campo abierto a cortarme verbena para atraer a una locura espectacular. En una majada de puentes escarda, escalda en el espejo mágico de las aguas de alpaca con una saña que permita obtener la máscara rayada en índigo y en sol que sabes que quiero para mí. Una doncella de metales imposibles. No vuelvas hasta no agitarte y venir como un pañuelo deshilachado despedido en la corriente. Amarello manga amarillo pus gruesa como una cáscara armadillo ciruela es la jaula que busco. Las horas los años o las olas… es sólo un problema de sonoridad. Soy una momia en clase de zoología, me arqueo vibrante como un abanico como una valva festonada ondina, soy… un criadero de perlas, bizqueantes, dos veces vueltas a cocer. De todas todas los ramos negros de mariposas negras llegando lentamente te aletean contra el rostro: pájaros, escaleras hacia el fuego. Siempre. Un correteo… de faldas sobre sayuelas. Siempre. En el ojo del huracán, en el ojete de Ra por el que trino con mi aguja, en el ojal de mi blusa fresa silvestre de las fiestas la verbena morada, alienta en medio del insomnio.
Mientras estaré escribiendo en mi diario, sobre el diván con lapislázuli pequeñas postales de navidad: Amada Djuna (1892) mi esposo está cruzando el agua Amada Woolf (1882) cree que estoy loca, bajo los árboles de invierno busca la noche de su asfixia Chère Anaïs (1903) dice que va a buscar Europa pero yo sé que traficará y chamuscará y asolará los prados de mi piel hasta encontrar la ruta de la seda. No intentes nada el manicomio es un lugar sin brillo, sólo te alivia del asado y maniatadas no se puede bordar ni un verso hilar paja para convertirla en oro. Te lad/bran te taladran te trepanan un cerco lleno de palabras, palabras, palabras (words world work). Te maquillan y enlutan. Tembuten en un traje de balido o de lob/ra.
En una campana de cristal he descubierto que si se abre el horno a la mayor velocidad te cocinas como una linda ga(lle)tita de la suerte –con un vaso de leche en el estómago.
(1936-1972)
GRAND PRISMATIC SPRING
sobre la enorme primavera del lago en el parque de la piedra amarilla
esteras de bacterias entretejen la gran balsa azul de Flora
–estéril por la fiebre de un fondo de alta profundidad
pero tan maravillosamente multicolor a los lados
que las parejas desandan por los senderos
de madera apuñalados en el aire
sobre cuatro patíbulos.
Salta
del géiser
(un box spring)
el bosque virgen que no quisiste abrir
aunque espumaba a rabiar –como un alkazelzer en un vaso–
y ella quería contarte lo que acontece antes y después de la muerte (de la noche).
La sirena del fango cuya belleza sobrenada en un manto de invertebrados acuáticos
(gusanos caracoles cangrejos libélulas… pulsos de mujer)
no reina abajo; deja tu inmensa balsa quieta.
La primavera
es todavía balbuceante
pero el verano aquí rompe en humores ácidos (rojo lima)
y el invierno la arropará en un verde fronda verde capullo destripado:
su huevo en ninfa larva pupa y sola tú podrás al fondo refulgente de la charca
dentro del lago cruel: bocas pintadas de polichinelas con hilos de oro como la cara de la princesa Wan Dou sobre una de las jade(antes) 2.600 teselas.
Te dejaré que lleves sanguinolento el sexo bajo un abrigo blanco de plumón
y la mano enjoyada con alguna otra mano de mujer cortada (quizás Norma J. Baker:
con los dientes blanqueados puntualmente en seconal)
que se te ajuste suave en la muñeca.
Rema y calla rema y calla chupa y rema
entre los ojos de buey del camaleón veo un campo de algas trepadoras
de pulpos color vino y cabezas con pañuelos que llenan de grafitis la lengua de tu voz
alzo esta cas/ja de música hasta la concha de tu oreja
escucha, son Les Quartiers de París:
una espiral de alcantarillas circulares
donde flotar en la stultifera navis.
La piedra de la locura, la piedra lunar, la piedra angular,
la piedra
filosofal
se puede extraer por la nariz y embalsamarte rápido
o puedes dejarte podrir emparedada en tu propio cuerpo
de junco de molino de trigo de mancuerna de espigas del arroz.
Del lodo
una capa infame
con incrustaciones de gusanos
medallones de almejas crujiente frufrú de cuerpos de libélula:
serás de hierro entonces un hierro al rojo vivo
que cunda entre los muslos cuando elijas
(ser Blanca Buda)
hasta que entre el invierno:
y seas de un verde ojos dormidos
un verde rabia de mujer y un verde
uñas de Sally Bowles
que en medio
de la nieve
calado
se atraviesa vertical: un árbol en vez de bulbo/a en flor.
Sobre el agua
del deshielo se podrán
rearmar para ti todas las muertes
caleidoscopio con los iris arrancados
en Yellowstone, THE GRAND PRISMATIC SPRING.
En corredores
púrpuras
y malvas:
soberbia
pudriendo lento
–como crece una alfombra
tejida a mano–
espinarás primero suave
y el oasis
irrumpirá violentamente por abril:
huertos de lilas
todas las lilas
vivas y muertas
a deshojar
en mayo.
Serás podada rigurosamente
prýgai, visná
(salta, salta, primavera)
acorralando
el jardín raja en ti.
Arrondissements o el valle de las muñecas pelirrojas
Kamila Rudzinska
fue,
junto al también desaparecido Januzs Lalewicz y a Maryla Hopfinger,
colaboradora, en la Academia, Polaca, de Ciencias.
Es suficiente.
Cómo rasparse la lengua y no decir
una mujer dúctil y frágil (musa y sirena ninfa y ninfómana)
débil y grácil como una cinta un alfiletero un almohadón de pelo un lazo
se durmió pequeña ola
te está esperando en un sedoso claro tras la selva: con su suave colonia de termitas
(un falo erecto en su boca ¡la hostia!:
sus labios brillan como sangre de paloma).
En la sima de la mina de Mirny otro castillo de Csejhe
de Amherst
de Prieuré
y un cubil de cristales escarlatas de opacidad difícil
sedados con agujas de rutilo
girando girando en el estanqu/te:
a tiempo, donde ya no crece ningún verde, Rosemary o Sharon Tate:
la raposa granate que no retoña nunca en mayo
Julia Pérez Montes de Oca y Rosa Krüger
casi a destiempo, con mucha salsa de yogurt en la nuez de la cara
y Violeta Parra en la carpa de La Reina
Alfonsina Storni, La Plata, La Perla
y la Señora Perro: rey de la muerte
y Marina Tsvetáyeva: rey-doncella
y a falta de heroína, el planeta menor 3067 Ajmátova
–valientes estalactitas aserradas con una ciudad en el interior:
acantilados-laberintos subterráneos perforaciones buhardillas-cámaras secretas cataratas baños de asiento-puertas condenadas pubs
grutas-quistes-retretes balcones al invierno y unas graciosas junglas de creyón:
Ingeborg: la rata de sus lla/emas corroyendo el corazón de la princesa de Kagran
y Única Zürn: el maniquí de Bellmer, lipstick, primavera sombría number one.
En el fondo. Parecería suficiente:
sin bastarse para cubrir con pan mojado, todo el suelo, de la tierra dormida
siempre corriéndose para hacer un espacio:
tú y Carol-Anne (con parásitos en el intestino grueso)
las dos reptando como orugas
en el fondo demasiado temprano en la mañana.
París después de brujas
Sobre todo
–mientras se hacía calceta–
se vigilaba atentamente buscando comprender
por qué algunas cabezas necesitaban un segundo hachazo
a pesar de llevar hecha la toilette.
Ya que los tajos
se sucedían
una llevaba siempre un pañuelo para hacerle un nudo y recordar
cuántos árboles de la libertad debía sembrar.
Cerca del escenario
lo divertido era ver
calcular a ojo
los estiletes de sangre
el boomerang encarnado
el orine y el vómito rosáceos
la cuchilla sobre el cuello de las ardillas de Angers o de Orange
y el festín que tendría una después
en la Carmagnole
si teniendo en forma algunos documentos
lograba probar su viudez o su orfandad
para bailar frenética
celebrando
rabiosamente a la moda
con zapatillas de punta.
Playa pasarela
Era una antigua tradición
pero mayo del sesentaiocho
renovó las ganas de mirar hacia París / para saber
el último grito
de la moda en grafitis
(la pajarita sustituye la corbata; en la mujer: suben el corte y el precio de las sayas; las abanderadas las llevan de moaré: un tipo de seda de apariencia ondulante, con capas superpuestas de telitas translúcidas, y estrellas amarillas incrustadas).
Francia / siempre / está bailando/ un maypole
de tres por tres.
Color azul en medio básico. Color violeta en medio neutro. Y rojo en medio ácido.
Después del equinoccio estrena tu nón lá
adorna con bandas de lana las barricadas verticales
para mostrar aflicción primaveral
y repite los ritos carniceros
incluyendo prácticas mistéricas, la ceremonia del bombón con licor
adioses con pañuelo y automutilaciones
grita, eyacula, sangra, debajo de la calle está la playa.
La sociedad es una flor carnívora: camina suave, zapador
hay parapetos de apariencia fieltro Rousseau, con perforaciones que dejan ver otras telas debajo o la misma piel, color azul capitán, uva y ceniza:
muy junta / la masa / deberá desfilar sin revolcarse / siguiendo a Caroline de Bendern / detenida en el aire, con su gabán verde botella;
hay parapetos de apariencia traje de noche de georgette (seda muy fina y transparente), que permite / estar bajo tierra sin que te huela el topo
y hace un cómodo globo en la nariz / cuando se intenta respirar:
agitadores y abanderadas / contorsionando el pubis / llamas-girando-en-la-cucaña
se irán despojando de ropa y lencería
–que se lleva de lame o chiffon, de preferencia rojo sofisticado
no tan provocativa
que no te deje escribir / sobre ella a gusto
cuando muera iré al cielo, yo ya viví Vietnam.
Navidades en los Campos Elíseos
He leído sus diarios.
Cuadrillas de jóvenes silbando entre los algodonales;
sobre sus cuerpos acodados
las chispas del níquel como un fuego de artificio
en el cajón de la fábrica.
En la quebrada y en la selva
puntas de higuera yendo hacia el sol
Oriente adentro.
Lo he visto acostarse
he visto en fotos su muñeca / las piedras y las velas
la libación con que despierta.
La caña es demasiado brava en la cañada
no la obligues
a ser arco de triunfo
y la caña de pescar vuelve a su sitio si la trenzas en aureolas
o guirnaldas.
Para qué coronar
desconoce sus nombres de soldado
de la cañadilla amontonada al sol
germina
una azulada púrpura al final
negra como el bagazo
endeudados hasta el cuello en un aguardiente de cañas
del Cocito
los que volvieron trajeron de la campa
anillos de caña de azúcar amarilla y violeta
de hojas verdes tirantes muy oscuras y derechas
metidos en los tobillos y narices.
Por las tardes
después de la jauría del central
cuenta mi madre que había circos ambulantes
y parques de armar y desarmar
que en la estrella, metidos en jaulas de colores difíciles
con los dedos cortados de melaza pegados al óxido de hierro
se entretenían girando hasta casi enloquecer
chillando como murciélagos
cantando marchas con voces argentadas
y saboreando el pim pam del cuerpo contra la reja.
Hoy los coleccionistas pagan / a respetables precios
fotografiar los cardenales / de la mayor de las Antillas.
Los inv/fiernos posibles
En un hibernardero
duermen
los posibles ventanas
y balcones
miran a un claustro verde
dentro de un edificio
también verde
donde perdí una cinta
hace 25 años.
Salomé me han llamado, y Salma me han llamado, y Najla, Nadia me han llamado, me han llamado Roxana Wanda Zoe, Magidée Raymond Rimbo Sylvia Djuna Naghá, María Luisa Alejandra Teresa Willms del Montt, Julia o Julián, Rosalia (una rusalka balanceándose en columpios de lianas, peligrosa en las aguas, de las semanas de Pentecostés). Frondosos, sonrosados, nombres turgentes como espigas, con la pereza del cerezo, la explosión resinosa del azar. Ofelia, Rubén, Hamlet; Maryla, Marina y Anaïs: nombres esmaltados en las embocaduras, tocados con engastes de azurita y cinabrio, me llamé. Casi nunca desposada, tal vez, menos veces hombre que mujer, en los yermos del Valle de los Artesanos, cerca del Valle de las Reinas, y los Reyes: una delineante del Señor del Lugar de la Verdad, despierta entre edificios blanquecinos. En Medina del Campo y en Campo de Montiel, en Medina de Pomar, Medina-Sidonia, Medina de la flor del azahar.
Por alambiques-páramos, fue traído el aceite del orujo de Al Mansur a la almazara, limando en seco, desollando los encajes. No era aromático. Pero llegan a saber bastante bien, antes de mezclarse con el aceite virgen, los despojos de aceitunas malolientes, hábilmente triturados los residuos / de sus huesos y su piel.
Soy esta puerta. Septiembre por la tarde, hora de uvas y de olivos.
Jamila Medina Ríos (Holguín, Cuba, 1981). Filóloga. Perteneció al grupo Vórtice y fue editora y codirectora de la revista Upsalón, de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana. Con Huecos de araña (Ediciones Unión, La Habana, 2009) ganó en su país el Premio David de Poesía 2008. Ha incursionado en la narrativa con Ratas en la alta noche (Malpaís ediciones, México DF, 2011) y Escritos en servilletas de papel (Ediciones La Luz, Holguín, 2011), así como en el ensayo con “Diseminaciones de Calvert Casey”. Otros poemarios suyos son “Anémona”, “Novios del mediodía” y “El arte carnal”.
Fotografías de Kasia Derwinska
(Fuente: TRANSTIERROS)



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