El sesgo alarmante
de la física cuántica,
con
las expansivas caricaturas
del fascismo
y las izquierdas analfabetas,
el histrionismo
de un compost risible
al que llaman derecha,
lo tosco e imaginario
y el soplo en el soplo
de las relaciones trigonométricas
terceristas
desplazadas al bolsillo,
la crisis del asedio
y la corrupción,
léase arca común
con las anteriores,
las manidas y no resueltas
aprehensiones
de apariencia y realidad,
los pisoteados territorios
de la filosofía,
la estética de cardumen,
la fenomenología,
el existencialismo,
el tardo marxismo,
el gatopardismo,
la ripiera
del moco
y me como las uñas,
lo muriente cultural,
el escenario violento
que todo lo enmarca,
sin razón ni tipicidad,
y la agobiante
inverosimilitud
de la ilusión
puesta el pie
en lo referencial
y animal,
no hicieron más
que empujar
la sangre en la sesera,
moler harina
de los museos
y divagar
sobre reflexión
y activa beligerancia,
entrecruzar
el ojo directo
con el oblicuo,
no me sirvieron
para escribir
el poema
que quiero
tan específico
como alternativo:
las cianíferas canteras
pobladas de esclavos
y cueros podridos,
así granates y gualdas.
- Inédito -
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