
En principio detrás de las rosas no hay monos
Hay un niño que tiene ojos atormentados
Mi amor maravilloso como la piedra insensata
Esa palidez que tú juzgas ligera
Tanto te extravías de mí para volver
A la hora en que el sol y nosotros dos hacemos una rosa
Nadie ha debido encontrarla
Ni el cazador furtivo ni la esbelta amazona que habita
Las nubes
Ni ese canto que anima las habitaciones perdidas
Y eras esa mujer y tus ojos mojaban
De aurora el llano del cual eras la luna
***
Que yo esté allí y todo habrá concluido
Aunque me extravíe
El mal a sus pies es un río muy largo
Ella vela mi pecho dulce
Los ojos salvajes los ojos del cielo
Y el agua eterna está sobre las mesas
***
Como el pájaro que vuela en la iglesia de mármol
A causa de tu memoria te llamaron Muerte
Te he dicho de no dar ninguna pena a las hojas
***
El viento sueño principal de los amantes
Ni el niño de tus párpados
Muchacha tan alta como los árboles
A causa de una pena sin rostro
El vino la tristeza y la noche
***
Mi madre que era más poeta que yo
Mi madre escribía a su hermana:
Como una tierra la voz es dulce
En su mejilla una rosa en su mejilla un libro
***
Cuando tiemble el otoño sobre la montaña
Ponle a tu cuello el ojo de los cisnes
Bellas hay en el viento y la hora es negra
Yo te amo me lo han dicho
***
La lluvia más dulce que rebaños ocres
El agua más blanca sobre sus hombros que la desgracia
Yo no sé si es un signo o una tortura
Esa voz en mi infancia como una manzana
Hay una gran miseria en las aldeas
***
Pobre Lamartine
He llevado tus notas en un cartón
Y nadie ha tenido piedad de mí ni siquiera la tierra
Ella que tiene la sangre de cada flor
Rostro del Poeta al borde del agua
Tú has desatado toda mi vida como esas barcas
***
Hay jardines que ya no tienen país
Y que están solos con el agua
Palomas los atraviesan azules y sin nidos
Pero la luna es un cristal de dicha
Y el niño se acuerda de un gran desorden claro
***
Los ríos y las rosas de las batallas
Bandera dulce acunada por el hierro
Llanuras sin país brillaban
Después la nieve malvada y blanca
Las hormigas comían el traje de las maravillas
Qué lentos eran los años
Cuando llevabas delantal de escolar
Cuando dormías cada noche sobre tu infancia.
Trad. de Rodolfo Alonso
(Fuente: Henderson Espinosa)
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