Leviatán
La verdad es también su propia búsqueda: igual que la alegría, insostenible. Hasta el verso se empieza a corroer en el ácido. Búsqueda y más búsqueda; se mueve un poco un viento, en círculos, muy frío. ¿Cómo se dice? En el decir corriente: dale, hablemos. Ya no confío en las palabras, maquinaria del mundo. Lo que es inexplicable es “la preponderancia de las cosas”. El cielo se ilumina día tras día de ese predominio y ahora nos volvimos el presente. Dale, hablemos. El miedo es miedo. Pero nos abandonamos los unos a los otros.
(Los poemas de esta semana fueron para Bruno Montané Krebs)
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg Dib
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