Soy tan hermoso.
Como perro despedazado
Como pez hechizado en la carnada son mis ojos torpes.
Vi mi reflejo en un agua primitiva y me masticó su espejismo.
Irrevocable, revolcándome hasta su insuperable fondo.
Tal vez, quebré su gloria.
Así nací.
En la melancolía líquida venida de un deseo frívolo.
Rueda que deja huella en un camino efímero.
Tuve mil madres mil padres a quien amamantar. Supe
el ruido agotador de los días lentos,
pero prefiero olvidarlos.
Así nací, por consecuencia, hermoso
turbado y rítmico bajo un agua muda.
Agua ficción. Agua embustera.
Allí bebo. La rueda trashumante encallada
en los barros del tiempo.
Agua que ruega: ¿no es cierto? ¿es cierto?
Cuenco de un torrente infinito
en cuya visión tejo mi cárcel. Hermoso.
Partido el cuenco
conseguiré
salvarme.
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