ars retórica
.
Una mujer
habla del miedo.
Para lograrlo atravesó
más de una vez
algún infierno
y una cuesta
blanca
mirándola.
No hay mayor
coraje
en este mundo
que decir
aquí fallé,
aquí he dejado
tumbada
mi sombra
como un mirlo de incienso.
♧♧♧
el conjuro
.
apreté los dientes para quedarme
pero ya sabés cómo son las cosas
cuando revientan
como un perro
atropellado en la ruta,
esa masa
deforme destripada
que se parece
un poco
a los últimos días que pasamos juntos
apreté los dientes y los puños
el poema explotó en mis entrañas
y ahora que respiro
que ya no le temo al silencio al cementerio a vos
con el dedo dibujo
un corazón en la ventana
♧♧♧
gritó su nombre y se escuchó el silencio
.
Una mujer mira su cama vacía.
Cansada, gira hacia la ventana
de cara a los árboles arranca
con sus ojos
lo que queda de la noche.
No tiene insomnio.
Es el calor lo que no la deja
entregarse
a los juegos del inconsciente.
Del otro lado de la casa de alquiler
yo también espero
porque esperé siempre.
No tengo miedo de dejar atrás lo que alimenta
ni el tiempo ni el fuego ni un buen plato.
Lo que nos une, a esa mujer y a mí,
es no habernos redimido lo suficiente.
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Cecilia Pontorno
morfina para los muertos
(elandamio ediciones, 2023)
elandamio ediciones
(Fuente: Santiago Rebasa)
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