viernes, 17 de octubre de 2025

William Bronk (Fort Edward, 1918-Hudson Falls, 1999)

 

 

no mi soledad, sino la nuestra 

 













 
 
 
La mayoría de los hombres son demasiado yo mismo,
mis rasgos externos perecederos, como las heces, el cabello, la piel,
la ropa desechada, inútiles para mí y muertos.
Desde la unidad, ¿qué deberíamos decir que no hayamos dicho
antes juntos? Nada que decirles,
nada que decir. Lo que ellos a mí, así debo
parecerles yo a ellos. La soledad humana
es la infinita unidad del hombre. El hombre es uno;
está solo en su mundo. Somos ese uno,
incluso nosotros, que ahora susurramos juntos,
íntimamente, como si fuéramos dos, como hacen los niños,
sabiendo tanto como nosotros y haciéndonos creer,
igual que creemos nosotros, que hay otro allí.

***

Versión de Silvia Camerotto
Otra iglesia es imposible
 
(Fuente: La comparecencia infinita) 

 

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