martes, 7 de octubre de 2025

Miguel Gaya (Buenos Aires, 1953)

 

 

Puede ser una imagen de gran felino 

 

 

Pumas en la Patagonia 

 

Percudida por los soles,
reseca por los vientos, la piel del animal
exhibida en los alambrados
va tomando un aspecto mineral.
La carroña se fue, y el olor,
y solo en la inmensidad de la llanura
el despojo advierte apenas lo inevitable de la muerte
y la disolución.
 
Los cazadores que dejaron la piel como advertencia
de otros predadores ignorantes de la ley
de las alambradas
se revuelven en sus camas y en sus casas.
Temen por sus posesiones, se aferran a ellas
y a las armas que las custodian.
El sueño intranquilo,
la vigilia expectante,
sin tiempo para el goce de aquello que poseen
con tenacidad y gula.
 
En la noche, sigilosos,
otros pumas, otras sombras,
otros vientos silenciosos pasan
y vuelven a pasar
porque nada los detiene
en la inmensidad del tiempo. 
 
 
Miguel Gaya - inédito
Foto: Darío Podestá

 

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