¡CIELO, TIERRA!
¡Cielo y tierra!
¡Padres de las ferias y abuelos de las fosas!
Helos aquí sentados ante las montañas de trapos como profetas ante ruinas
Vuestras sombras no se despliegan ya por los caminos;
los días saltan de vosotros como zunchos partidos;
el sábado se gasta contra una empalizada, contra pensativos postigos
como después de un incendio; el sábado esta ennegrecido…
¡Doblaos en tres, doblaos tienduchas!
¡Tal vez aun aparezca, con su carro polvoriento, un gitano
que pague por los trapos viejos con aretes de plomo
o con anillos de zinc para mercar y trocar!
¿Os falta algo en el mundo acaso?
¿Qué otra cosa os entristece por los caminos?
¡No volváis a preguntar por mí,
no contéis más conmigo!
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en "El resplandor de la palabra judía", ed. y trad., Eliahu Toker, Arte y Papel, Buenos Aires, 1996. En la imagen, Peretz Markish (פּרץ מאַרקיש, Polnoe, Ucrania, 1895-Prisión de Lubyanka, Moscú, 1952 / Blavatnik Archive).
Markish nació en el seno de una familia de artesanos. Comenzó escribiendo poesía en ruso pero en 1918 se unió al grupo de escritores en yiddish de Kíev. En 1921 viajó a Varsovia, donde lideró el grupo Jaliastre –Pandilla— con Meilej Ravich y Uri Tzvi Grinberg; luego volvió a la URSS. En 1939 fue condecorado con la orden de Lenin y durante la guerra fue miembro activo del Comité Judío Antifascista. En 1948 fue detenido y juzgado (sin defensa ni jurado) por orden de Stalin y el 12 de agosto de 1952, tras seis años entre rejas, fusilado durante la liquidación de la cultura judía junto con los poetas Leyb Kvitko, Itzik Féfer y David Hofshteyn entre otros intelectuales israelitas.
(Fuente: Jonio González)
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