viernes, 17 de octubre de 2025

Inger Christensen (Dinamarca, 1935 -2009)

 

 

 

 

 

Encuentro (III)

 
 

No sé qué es. No puedo decirte qué es. No tengo una idea clara; es como con las palabras, ya no está claro qué son.

Dentro del mundo. Una vez perdida en la hierba y siempre reptando feliz. Un segundo perdida la conexión con el mal y siempre el pensamiento en algún breve segundo venidero.

Tú interésate por los árboles. Se despliegan, se repliegan, se cierran, se quedan entreabiertos. Tienen una vida de árbol, por término medio más larga. Los árboles también son bellos.

Tú interésate por el mar y el cielo y la tierra. Lo que fluye, lo que eleva, lo que soporta. Lo que vive más tiempo y todo lo que se mueve con en sobre ello; ya no está claro qué es.

Pero está dentro del mundo. Nos hemos levantado en algún lugar y empezamos con pasos. Nos apretamos contra un árbol para recordar la hierba. Nos arrimamos el uno al otro para recordar el árbol. Paso a paso avanzamos, intentamos recordar el cuerpo, nos arrimamos al viento y al espacio e intentamos ver qué es.

Pero ya no está claro. Estamos dentro del mundo. Hierba, árbol, cuerpo. Mar, cielo, tierra — tú interésate por eso. No ha sucedido nada. Pero hay un silencio. Hay una mentira. No puedo decirte qué es.

Amablemente se cuela el tiempo. Las calles florecen. Las casas ondean como palmeras. Las gaviotas giran en torno a la sagrada asta de la bandera. Todo está en una violenta explosión como los vestidos floridos en barcos turísticos. No tengo una idea clara. Pero con valentía decimos buenos días y adiós o depositamos las coronas.

Querido — pues esta es la palabra — hay una mentira. Hay una puerta cerrada. La veo. Es gris. Tiene una manita negra con la que decir buenos días y adiós. Tiene una manita negra y rígida que está totalmente quieta. Esa puerta no es una mentira. Estoy mirándola fijamente. Y no es una mentira. No puedo decirte qué es.


(Fuente: Life vest under your seat)

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