miércoles, 8 de octubre de 2025

Héctor Giuliano (Piamonte, Italia, 1947 / Reside en San Juan, Argentina)

 

 

PARTE DIARIO

 

Agarro mi librito
de 59 páginas
y un prólogo
de Omar Cao,
y leo
a un público
que pernocta
con la indiferencia
y el bostezo,
quin-15
poemas
que arraiga
el olvido,
y ese caballo descuerado
que arrastra
un carro de mataduras
y guascazos.
Y lo siento
por Omar,
y su derroche generoso,
sus tazas de té en hebras,
sus fideos al tuco
con un vaso de vino.
Nada mejor conocí.
 
Y mis poemas chotos
fruncidos
en tela grafa sin planchar,
lápiz contraído,
tisis en papel,
nadita.
 
¿Es este el destino
de tantas boludeces
puestas en Word,
cuatro hojas de A4
para impresiones,
y oír fox-trot,
para sarcasmo
y burla
de los imperios
que en el planeta
han sido o son?
 
¿Es este el Premio Nacional
de los Vates Disciplinados
para gloria
de la revolución
y el hambre y las sumisiones
que dejó?
 
¿Es este
el dedo de Joseph Brodsky
en su ociosa captación
del mundillo sudamericano
y los serranos barrancos
donde un burro pasta
y no sabe de Platón?
 
No sé.
Todo lo visto
es no sé. 
 
Y el librito,
objeto en cuestión,
devorado por el polvo
y amarilleando su fin.
Arrugado,
rengo,
entre coágulos
y tendinitis,
infectaciones varias
que me llevarán
a reventar
a patadas
todo lo mortal,
con gran desahogo
y gusto,
lo mortal,
a 1/2 y 2/3,
de estas tierras
que respiran fuego
y guerra,
lo rabiosamente
inorgánico,
asimismo. 
 
¿Quién putas
me creo?


- Inédito -
.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario