lunes, 20 de octubre de 2025

Ben Lerner (Topeka, Kansas, EEUU, 1979)

 

Las luces

 

1.


Objetos que vuelan lentos en grupos
Luces en los árboles. Como esos minutos antes
de la tormenta en el casamiento de Kyle que nos quedamos
mirando el cielo. Había que decidir
si refugiarnos. A demasiada altura para ser pájaros
y demasiado lentos para ser aeronaves convencionales
el vestido blanco de ella se recortaba contra el gris oscuro
de la bajada súbita de presión. Luces
en los árboles. Vuelo lento. El radar
apagamos el radar y lo recalibramos para descartar pistas fantasma


Ningún escape destacado de un sistema 
de propulsión conocido en otras palabras
me gustaría saber qué le haría
a nuestro arte si no fueran los rusos
Con “errático” me refiero a
fuentes desconocidas. Una ceremonia hermosa
porque a la nube pared que se ve detrás de ellos
hay que decidirla. Una vez estaba en París
con Bobby que estaba de duelo por la madre
y filmaba esculturas públicas. Pasaba un par de horas
y se ponía
a llorar. Yo lo abrazaba. Es raro que yo


abrace a un amigo varón, pero lo abrazaba
y miraba hacia el cielo para ver 
esas luces. A ver, no estudié física
así que es importante levantarme temprano para intentar registrarlo todo
antes de mi eco. Como al ir caminando a encontrarme
con Mónica me pegó fuerte el sol
me senté en el cordón de la vereda súbitamente helado y levanté la vista
para mirar el arte. El video muestra una fuente de calor
Los pájaros están fuera de discusión. Aprendí a sostenerte
la nuca al abrazarnos, agrega
cierta sensación y además lo hace más lento como


si en efecto hacen contacto y a los muertos se les pasó
a mi mamá se le pasó, dijo él, un quiebre
en todo entendimiento humano del que ella se perdió y yo
pensé: uno, tienen que haber maneras
de atender a los muertos, y dos
más dos, la cultura cuenta con un sinfín de recursos para tratar de
entender. Las líneas de visión
de las esculturas que estaba filmando
tenían unas polillas. Imposible que un piloto humano
salvo que el armazón externo fuera una cavidad llena
de gas


2.


Al menos los poetas blancos tal vez traten de huir, remitiéndose
a lo interplanetario para reducir 
la diferencia bajo el signo del encuentro y
tardía la manera de pensar, presupuestos de riesgo
la bicoca, los debates sobre los tapa
-bocas, deep fakes, escaneábamos 
el firmamento para descubrir lo que habíamos proyectado
allá arriba entre los drones, eventos climáticos, programas secretos
Sin duda repito algo de todo eso cuando
le sostengo la nuca y allá arriba
veo las luces sin explicación
que el amor hace, incluso si lo que en parte
quiero es que me destruyan, a todos nosotros
a la vez, para que así se cuele el final del deseo


Yo creo que está bien querer eso, que el deseo errado
tenga su lugar en tu arte, que los caminos
hielo probablemente, y estamos solos
pero no estamos solos en estar
saliendo por primera vez desde que empezó la pandemia, peleamos
por el perro y quién tiene derecho a usar la palabra
Palestina, y después casi nos arreglamos por
la insolubilidad, porque todos los problemas
escalan, y yo hice el chiste
que no es un chiste, sobre las imágenes filtradas
nuestra única esperanza. El trabajo
consistirá en salir de la lógica de la solución o trabajar
como si hubiera una, unas


entre nosotros. Seguro que casi todas son militares
pero cuando la vecina me cortó el pelo
tenía el tapabocas, estábamos afuera, me contó
que a su prima la habían abducido y tratado muy bien
que de alguna manera tienen que hacer contacto
están esperando a que evolucionemos
canas en la vereda entre las flores
de cerezo. Y yo le dije
Si puedo serte honesto, sí, lo que decís parece una locura
pero quiero creer lo que me estás contando porque lo contás
con amor. Una vez en París la 
mamá de mi amigo estaba en los árboles
que él no vio. Lo tuve que abrazar y abrazarme a saber 


3.


que están acá
entre nosotros, que nos quieren
que los invitamos
sin saberlo
a nuestro saber, a sus cavidades
que pedimos que nos destruyeran
que están deliberando
en nosotros, que forman parte
de nuestra vida sexual
que los desconcertamos, buenos
con nuestros primos


que toman la forma
que las formas pueden tomarse
que la forma se refleja en el Sena
el borde de la copa en el casamiento de Kyle
que son pacientes
hasta la inexistencia
que pueden soportar fuerzas que ningún piloto humano
que tienen artes
que nuestras mascotas los conocen
que si sacrificás a una mascota


se quedan junto a ella sin juzgar
que huelen como a papel que se quema
que conocerlos equivaldría a acordarse de haberlos conocido
de chicos, que son 
chicos, que el trabajo de los chicos está 
en nosotros, que forman parte de nuestra vida sexual
que están leyendo esto
que están desconcertados pero pueden distinguir
la forma de una sensación a la que no le asignan
ni género ni número


que tienen fuentes
de ascenso





SEMANA DE LAS LUCES, DE BEN LERNER


To Decode White Male Rage, First He Had to Write in His Mother's Voice -  The New York Times

Poeta, narrador y ensayista, ganador de la prestigiosa beca MacArthur, Ben Lerner (Topeka, Kansas, 1979) ha construido una de las obras más coherentes y singulares de su generación. Las luces, escrito mayormente durante la pandemia, piensa el paso del mundo en suspenso —cuando todavía se imaginaba una realidad más diáfana— al mundo que emergió después, dominado por la luz de las máquinas, la sobreexposición de las redes y la industria a la vez sombría y clarividente de la vigilancia.

Lerner mantiene su ambición de siempre, la misma que formularon los románticos alemanes: explorar la continuidad entre pensamiento y forma. Pero aquí esa continuidad se enfrenta con un cambio de época: una luz que ya no ilumina, sino que mide. Como en las obras de Trevor Paglen —esas imágenes de satélites, cables submarinos y algoritmos que fotografían sin mirar —, lo visible se vuelve un sistema; la mirada, una forma de conciencia distribuida en la materia del mundo.

 

Traducción de Ezequiel Zaidenwerg Dib 

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