Las luces
1. Objetos que vuelan lentos en grupos Luces en los árboles. Como esos minutos antes de la tormenta en el casamiento de Kyle que nos quedamos mirando el cielo. Había que decidir si refugiarnos. A demasiada altura para ser pájaros y demasiado lentos para ser aeronaves convencionales el vestido blanco de ella se recortaba contra el gris oscuro de la bajada súbita de presión. Luces en los árboles. Vuelo lento. El radar apagamos el radar y lo recalibramos para descartar pistas fantasma Ningún escape destacado de un sistema de propulsión conocido en otras palabras me gustaría saber qué le haría a nuestro arte si no fueran los rusos Con “errático” me refiero a fuentes desconocidas. Una ceremonia hermosa porque a la nube pared que se ve detrás de ellos hay que decidirla. Una vez estaba en París con Bobby que estaba de duelo por la madre y filmaba esculturas públicas. Pasaba un par de horas y se ponía a llorar. Yo lo abrazaba. Es raro que yo abrace a un amigo varón, pero lo abrazaba y miraba hacia el cielo para ver esas luces. A ver, no estudié física así que es importante levantarme temprano para intentar registrarlo todo antes de mi eco. Como al ir caminando a encontrarme con Mónica me pegó fuerte el sol me senté en el cordón de la vereda súbitamente helado y levanté la vista para mirar el arte. El video muestra una fuente de calor Los pájaros están fuera de discusión. Aprendí a sostenerte la nuca al abrazarnos, agrega cierta sensación y además lo hace más lento como si en efecto hacen contacto y a los muertos se les pasó a mi mamá se le pasó, dijo él, un quiebre en todo entendimiento humano del que ella se perdió y yo pensé: uno, tienen que haber maneras de atender a los muertos, y dos más dos, la cultura cuenta con un sinfín de recursos para tratar de entender. Las líneas de visión de las esculturas que estaba filmando tenían unas polillas. Imposible que un piloto humano salvo que el armazón externo fuera una cavidad llena de gas 2. Al menos los poetas blancos tal vez traten de huir, remitiéndose a lo interplanetario para reducir la diferencia bajo el signo del encuentro y tardía la manera de pensar, presupuestos de riesgo la bicoca, los debates sobre los tapa -bocas, deep fakes, escaneábamos el firmamento para descubrir lo que habíamos proyectado allá arriba entre los drones, eventos climáticos, programas secretos Sin duda repito algo de todo eso cuando le sostengo la nuca y allá arriba veo las luces sin explicación que el amor hace, incluso si lo que en parte quiero es que me destruyan, a todos nosotros a la vez, para que así se cuele el final del deseo Yo creo que está bien querer eso, que el deseo errado tenga su lugar en tu arte, que los caminos hielo probablemente, y estamos solos pero no estamos solos en estar saliendo por primera vez desde que empezó la pandemia, peleamos por el perro y quién tiene derecho a usar la palabra Palestina, y después casi nos arreglamos por la insolubilidad, porque todos los problemas escalan, y yo hice el chiste que no es un chiste, sobre las imágenes filtradas nuestra única esperanza. El trabajo consistirá en salir de la lógica de la solución o trabajar como si hubiera una, unas entre nosotros. Seguro que casi todas son militares pero cuando la vecina me cortó el pelo tenía el tapabocas, estábamos afuera, me contó que a su prima la habían abducido y tratado muy bien que de alguna manera tienen que hacer contacto están esperando a que evolucionemos canas en la vereda entre las flores de cerezo. Y yo le dije Si puedo serte honesto, sí, lo que decís parece una locura pero quiero creer lo que me estás contando porque lo contás con amor. Una vez en París la mamá de mi amigo estaba en los árboles que él no vio. Lo tuve que abrazar y abrazarme a saber 3. que están acá entre nosotros, que nos quieren que los invitamos sin saberlo a nuestro saber, a sus cavidades que pedimos que nos destruyeran que están deliberando en nosotros, que forman parte de nuestra vida sexual que los desconcertamos, buenos con nuestros primos que toman la forma que las formas pueden tomarse que la forma se refleja en el Sena el borde de la copa en el casamiento de Kyle que son pacientes hasta la inexistencia que pueden soportar fuerzas que ningún piloto humano que tienen artes que nuestras mascotas los conocen que si sacrificás a una mascota se quedan junto a ella sin juzgar que huelen como a papel que se quema que conocerlos equivaldría a acordarse de haberlos conocido de chicos, que son chicos, que el trabajo de los chicos está en nosotros, que forman parte de nuestra vida sexual que están leyendo esto que están desconcertados pero pueden distinguir la forma de una sensación a la que no le asignan ni género ni número que tienen fuentes de ascenso
SEMANA DE LAS LUCES, DE BEN LERNER
Poeta, narrador y ensayista, ganador de la prestigiosa beca MacArthur, Ben Lerner (Topeka, Kansas, 1979) ha construido una de las obras más coherentes y singulares de su generación. Las luces, escrito mayormente durante la pandemia, piensa el paso del mundo en suspenso —cuando todavía se imaginaba una realidad más diáfana— al mundo que emergió después, dominado por la luz de las máquinas, la sobreexposición de las redes y la industria a la vez sombría y clarividente de la vigilancia.
Lerner mantiene su ambición de siempre, la misma que formularon los románticos alemanes: explorar la continuidad entre pensamiento y forma. Pero aquí esa continuidad se enfrenta con un cambio de época: una luz que ya no ilumina, sino que mide. Como en las obras de Trevor Paglen —esas imágenes de satélites, cables submarinos y algoritmos que fotografían sin mirar —, lo visible se vuelve un sistema; la mirada, una forma de conciencia distribuida en la materia del mundo.
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg Dib
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