sábado, 18 de octubre de 2025

Alfredo Carlino (Buenos Aires, 1932 - 2018)

 

 

Puede ser una imagen en blanco y negro de una o varias personas y sombrero 

 

 

MUCHACHA

 

Aún en la memoria están tus ojos
amplios de luna como la eternidad.
 
Quiero decir,
cuando todo se derrumba, algo va quedando.
Hoy nada menos que tus ojos
y también el fervor de tus pechos,
y el silencio en la pausa de los dos
y tu piel de rocío,
de frescuras y albas instaladas.
 
Se huelen en los recovecos del miedo tus vivencias,
cuando en la soledad de nuestros rincones
me tiembla el incendio
en la vastedad trigal de tu cuerpo
y ardes lentamente
como un viejo madero
para cantar la noche y el día,
con ese encantamiento de tu voz
cuando permaneces frutal
en la calle del amor.
 
Ahora que nos quieren seguir envolviendo
en la metáfora argentina
de irse o no,
preguntémonos
si aún nos quedan sueños,
si la utopía es una deidad a alcanzarse,
si podemos descubrir que a pesar de todo
no nos trituraron
y podemos soñar con tantos
que todo es modificable,
que la tración es efímera aunque se repita.
 
El problema es saber si todavía queda algo
y con ese poco,
salir juntos a cambiar la infamia.
Saber que desde el sueño
se puede revertir todo.
A mí, muchacha, aún me quedan tus ojos.
 
 
 
 

MAIPÚ Y RIVADAVIA (a las cuatro de la tarde)

 

Invadiendo como flechas
el trajín de la tarde,
con su acento mágico de grandes titulares
los minúsculos canillitas,
parten,
desatan sus voces
en el pregón diario de historias mayores,
tendiendo en cada hoja,
los ojos del mundo,
los labios de una bala
que pronunció una muerte,
ayer mismo, con las primeras señales de la aurora.
O nos dice simplemente, con las otras noticias,
que la manifestación embanderó de gritos nuestras calles,
o que el África o América arde,
porque maduran sus amaneceres retaceados.
Y todo por unas monedas
que hará menos ausente el vino de la mesa nocturna…
 
 
 
 

¡PALERMO, PALERMO, PALERMO!

 

Es justamente tu hora
En que la nocturnidad nace
Hay un barrio
Nuevamente vestido de gloria
La multitud brama,
Desparramando al mundo su emotividad.
 
Desaforados gritan con inmensa alegría
el victorioso nombre de un guerrero
De la visualidad alegre, arrastrada en sus alas
Desde la niñez barrial
El titán de los fragorosos combates
Se va para encarnarse en otro.
 
Se va con la gloria de un combatiente deportivo
De un obrero calificado
Un trascendente del field
Es el Palermo del glorioso Boca
El club de la multitud.
 
¡Palermo, Palermo, Palermo!
Un grito de expansión mundial
y en ese grito templado
en la grupabilidad futbolera
donde decenas de miles son uno
al Palermo lo están despidiendo
inaugura su propia leyenda.
 
En cada barrio, en cada ciudad
en países centrales y otros muy distantes
lo recuerdan alborozados
Millones y millones
adictos al deporte del balón
el Palermo no es un grito cualquiera
es un grito de la jubilosidad
como en cada gol inesperado
 
Notoriedad de lo que vendrá.
Palermo significa en el Imaginario popular
Sueños y goles.
 
El futbolista que dio tanto y tanto
Por eso lo están aplaudiendo
No solamente en la cancha sino en el mundo.
 
¡Palermo, Palermo, Palermo!
Mirarlo es ver la teoría filosófica del gol.
¡Palermo, Palermo, Palermo!
Los apóstoles de la insidia
intentaran desaparecerte
Antes de tiempo.
Aquellos ausentes de fibra
Te escamotearan la pelota
Para cerrarte los caminos del gol
Vos con tu hondura espiritual
Sobrepasando todos los enconos
Que pertenecen a seres menores
 
¡Palermo! Tu nombre estalla
Lloviendo la sequía
Palermo ya sos de todos
Abriste la puerta de la Leyenda.
 
 
 
(Fuente: Henderson Espinosa) 

 

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