jueves, 4 de septiembre de 2025

Sebastián Jaka (Buenos Aires)

 

 

LAURITA HOLOGRAMA.

 

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Ahora Laurita flota en la aureola de un bol con levadura
En donde amasa mi madre
Laurita Es y no Es: Laurita inventó hoy, hace cien años, el holograma
Así que en cuanto mi madre se despista
Me voy por el barrio con el holograma de Laurita
Como si no supiera que los demás también pueden verlo
E imaginar, envidiosos, lo que hago, lo que hacemos
Cuando nos quedamos solos.
.
A veces hablo con Laurita frente a otras mujeres
Y les digo que hablo con el espíritu de mi abuela muerta
Como si no vieran ahí
A dos o tres centímetros de mi cabeza
suspendida
A Laurita disfrazada de Laguerta
Con el culo reventado por una calza fucsia y
Blandiendo en una espada
El fuego reivindicatorio de una fantasía
Que por insistencia de pensamiento
Por deseo yuxtapuesto a toda carne
Es más real que una chuleta
.
Porque Laurita vive, tanto vive, que está más viva
Que los vivos.
.
Tanto pensarla, tanto ectoplasma dedicado
A su casi carne
La hace más mía que la mía propia:
No hay nada más identitario en mi naturaleza que Laurita
Más que mis pecas, que mi lunar en la rodilla
De manera que cuando Laurita se escapa, digamos que se escapa
Con algún remisero de los de la otra cuadra, o con el gordo Luis
Más que una pérdida, yo siento que me expando
Tanto, que al volver, Laurita aparece renovada
Con matices que a mí nunca se me hubiesen ocurrido
Entonces sobreviene la sorpresa, el rencuentro
Una Laurita nueva para el asombro
-nuevos trucos, nuevas maneras de decir y hacer lo mismo-
Pero así como Laurita viene se va, de mí, del barrio, de los remiseros, del gordo Luis
Entonces tengo que volver a lo de Madre
A la masa y la levadura
Al “Ritual”
Porque Laurita
Al igual que todo pensamiento, aunque se piense con fuerza
Necesita de cierta materialidad, ciertos procedimientos
Para volver al mundo de las formas y los ruidos
Entonces, como si se pariese a sí misma, Laurita
Laurita holograma
Laurita deseo Lúbrico de los solos
De los tristes
De los Remiseros
Y de Luis
Vuelve con su meta-carne
A flotar sobre mi cabeza,
Acá, en el barrio
Donde ni la mejor pintada
Alcanza
Siquiera a rozarle la punta de las chancletas.

 

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