LA ALDEA DEGOLLADA
Sangre sangre sangre
como si la tierra no pudiera parir hierba
sin que la rieguen con sangre
cuerpo sobre cuerpo... la hecatombe
llama otras hecatombes
y los niños caminan
aterrorizados entre las llamas y las columnas de polvo
como si los puñales negros hubieran cercenado
—ante ellos— los pechos de sus madres
los pechos
y ellos murmuran
agua
¿de dónde?
de cielo, oh mis hijos
incluso las palomas huyeron al infierno
incluso las palomas
(Traducción: Carmen Suárez, cubana)
En: Poesía palestina de combate (1976)
Selección y prólogo de Abdellatif Laâbi
Caracas: Ministerio de la Cultura, 2005, p. 112
(Fuente: Óscar Limache)
No hay comentarios:
Publicar un comentario