QUÉ MANOS
En la primera “Pietà” de Miguel Ángel
la mirada no se detiene en la figura de Jesús,
aunque sea central
en espera de la resurrección.
Se detiene en las manos de la madre.
Falta una de las manos, escondida con vacilación,
no sabe cómo proteger, cómo existir,
no puede abrazar, puede solo sostener
y desplomarse bajo ese peso.
La otra mano queda libre, se ha detenido con extrañeza,
puede apoyarse también con ella o tenderla, pedir,
buscar compasión, tocar otra mano
viva también,
desde que tengo memoria de mí misma, sueño esta vacilación
y no puedo decidir
a qué manos fiarme
a esas que quieren dirigir, guiar,
mostrar el camino, enseñar,
porque les gusta proteger,
o aquellas que absorben
y te obligan a huir de ellas...
así sucede cuando la vida depende de manos ajenas.
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en "Bulgaria siglo XXI", revista "Imán", dossier 4, Asociación Aragonesa de Escritores, Zaragoza, 2019. Selección y traducción, Rada Panchovska y Ricardo Díaz Pellejero. En la imagen, Amelia Lícheva (Амелия Личева, Sofía, Bulgaria, 1968 / Literaturnirazgovori)
(Fuente: Jonio González)
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