martes, 5 de agosto de 2025

Tada Chimako (Japón, 1930 - 2003)

 

 

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COLUMPIO

 

La ontogenia imita a la filogenia. Los niños que oscilan en los columpios reproducen a nuestros peludos ancestros tal y como eran, colgando de las lianas.
 
Para el niño que no puede manejar el columpio, aunque saque torpemente su derrière, doble las rodillas y sacuda sus brazos hacia atrás y hacia adelante, este juguete, hecho de tablas y cadenas, representa el mundo que no hará lo que él dice. Sin embargo, cuando el columpio finalmente comienza a moverse como el niño quiere, su rostro brilla con todo el orgullo y la alegría de un conquistador.
 
El verdadero deseo de los columpios no es sólo moverse pendularmente en forma de abanico, sino formar un círculo completo. Pero a pesar de que ese humilde estribo manchado por suelas de zapatos sueñe con trazar un círculo perfecto en el vacío, se balancea de adelante hacia atrás entre los límites de esa trayectoria de abanico.
 
Hay otro deseo aún más secreto que el columpio no puede justificar, pero que se mantiene constante: volar a lo largo de la tangente que atraviesa las profundidades de la bóveda celeste, guiado por la fuerza centrífuga.
 
Todavía sedientos de vuelo, los pies empujan hacia adelante, se extienden más y más, pero las manos sujetan firmemente las gruesas cadenas que conectan la periferia del mundo con su centro.
.....

por Megumi Kubo y Ernesto Hernández Bustos

 

(Fuente: Daniel Freidemberg) 

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