Casi desgarrado ya
de todo asidero, llorar
o no, no sé. En este círculo
no ha entrado nadie
y, aunque la piel y la voz
estén desnudas, no hay piedad
capaz de perdonarme.
Las noticias prosiguen
según la libertad de cada uno,
pero el corazón es un libro cerrado
y, hasta a veces, prohibido.
Un libro que se escribe tal vez
como la vida se ha escrito:
al azar y por capricho,
donde los poseedores del misterio
han muerto o han sido
desterrados.
Nonudra
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