Súbita
trepando
y doncella
colorida
bajando.
Borbollos
serranos,
cuarzo lechoso,
flores estoicas
en la Sierra Pintada;
ese rubor verdoso
que insinúa el uranio
en la noche sanrafaelina.
Y de albas
hóspitas,
querencia
de torcazas, pititorras
y loicas,
un zorrito,
un peludo
distraído:
concepto,
juicio y conclusión
de lo que ello
será.
Los cielos
tendidos,
amparo
fraterno.
Y los corderos,
perrijuntos,
zarcos,
nuevecitos,
en la bajadita
cretácica,
pedregosa
y traidora,
más patricia
que plebeya,
como penitente
delicada,
insomne.
- Inédito -
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