EL LADO OSCURO DE LA CONCIENCIA
Está qué avergonzado como nunca
al pensar con la mente entre tinieblas
en algunos de sus tatarabuelos
que difuntos partieron sin leer
ni escribir, y por cierto en las antípodas
de la laureada grey grecolatina;
y la cara igualmente
como un horno se le convierte roja
cuando piensa en los otros
antepasados que a la tierra llegan
no pudiendo aplacar el apetito
con las mieses del circunvecino Alpe.
Y allá va con las orejas gachas
sin saber qué hacer ni por dónde ir,
avergonzado aun de su propia sombra,
que tales remotísimos recuerdos
de la condición habitual lo sacan,
y helo allí con las trazas de un puntito;
y claro está que ahora
consigo mismo horrorizado queda,
como cuando de súbito
los seres de los reinos naturales
por dentro y fuera se perciben ellos
ni piedra, ni animal, ni vegetal.
Pero la realidad es otra en suma
como el día y la noche diferente
al olvidar el esencial asunto
que estriba en que él es un humano eterno
justamente por los azules genes
anidados en sus antecesores,
que entonces no sabían
el tesoro que en sí tenían ya,
hoy brillando por fin
en el gran vergonzoso a plenitud,
que come la mies y además le canta
por haber el grecolatino numen.
En el coto de la mente (2006)
Santiago de Chile: Editorial Universitaria, 2006, p. 123
(Fuente: Óscar Limache)
No hay comentarios:
Publicar un comentario