COMO UNA LUZ
Llegada la hora en que el astro se apague,
quedarán mis ojos en los aires que contigo fulguraban
Silenciosamente y como una luz
reposa en mi camino
la transparencia del olvido.
Tu aliento me devuelve a la espera y a la tristeza de la tierra,
no te apartes del caer de la tarde
—no me dejes descubrir sino detrás de ti
lo que tengo todavía que morir.
En: Manuel Ruano
Poesía nueva latinoamericana (1981)
Lima: Ediciones El Gallinazo, 1981, p. 19
(Fuente: Óscar Limache)
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