"EL OJO DEL LLANO"
Agustina Roca escribe en un espejo onírico el sueño de la llanura. La lectura-trance me llevó a transcribir algunos fragmentos textuales, recortando a mi manera, haciendo un nuevo caleidoscopio con este espejo roto, su pesadilla de colores, su estado de gracia. Acá mi recorte, mi versión particular, de esos espejitos y espejismos americanos:
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Detrás de la saga de tus sueños los espejos redoblan sus rostros que danzan en la orilla. Sombras se escabullen en la arena y contonean sus cuerpos al son de los atabaques que vienen de la tribu, aquella, anclada en la espesura del monte, en ese codo perdido de la pampa donde se abre la noche del desierto, vuelan las águilas, se agitan los paraísos y los cánticos explotan y callan en el montículo de rocas devastadas
«dicen que el silencio nació en la pampa»
***
«bailan chispas»
«en el viento»
las sombras se escabullen entre los brazos lánguidos de los eucaliptos en busca de los espejismos de las nuevas tierras.
«¿por qué nos trajeron espejos?»
***
«¿dónde queda el oeste?»
«allá, en el desierto, donde ruedan cardos»
«y duerme el sol»
ella se pierde. Entra al monte de pinos y eucaliptos. Abertura negra que palpita, se retrae y devora. Y su cuerpo cae en otro cuerpo, en otro cuerpo, y en otro, de muchos rostros que se multiplican en los espejos de las hojas. Cantan las mariposas y su eco retumba tomba tumba y se enquista en hojas frutos pájaros
«-quiero vivir en el sueño, dice la sombra»
«-todo es un sueño, contesta el espejo»
***
ella busca la sombra, corre por los caminos levantando llamaradas de arena. Nubes de polvo que convierten la visión en espejos. Todo se vuelve plateado. Ella corre hacia la huerta, hacia esa su parra
«en el medio, brilla el totem de la infancia»
***
«de dónde vienes, pregunta la lechuza en el poste»
ella no responde. Hunde sus manos y sus pies en la tierra para sentir la humedad, sus pliegos y sus ritmos. La respiración de la noche se ahueca, de esa noche, la noche de la pampa, abierta y húmeda, vientre gestando, hoja que se desprende del árbol solitario. Ese que está ahí, en el centro de la pampa, templo de pájaros y de sueños.
***
...Una densa capa de escarcha cubre los charcos. Cuatro caras redondas, asombradas, se reflejan, allá, en el resplandor del agua del pozo del molino. La gata Jacinta agita sus orejas, el movimiento amenaza con quebrar el agua...
***
«-mi mamá no cree que este es el mar de la pampa»
«-dicen que el mar es grande como el cielo, y en vez de lechuzas tiene pescados como esos dientudos de la laguna»
***
«-a veces no existo, dice la gata Jacinta»
«-soy un tótem, los otros me pintan, me agregan ojos nariz hocico patas, retruca el petiso rosillo»
las cuatro caras se acercan otra vez al pozo. Se miran entre ellos, asienten, y con rabia, tiran piedras. El espejo se fragmenta en mil pedazos, las caras se astillan, se borran entre las olas del agua
***
el sol cae con todo su vigor sobre el pueblo fantasma, su fuerza no alcanza para revivir las cenizas del pasado. Pueblo fantasma del sur, de un país alargado y triste, país de frutos, de vientre gestador
«su siembra»
«abortada»
«a fustazos»
país que al reflejarse en espejos sólo muestra rostros de sombra látigo esclavitud. Silba el viento y mueve la veleta que señala el oeste, allí en el medio del llano, donde la noche jamás se duerme
«-deme su sangre»
«-su tierra sus ríos»
«-su vida sus hábitos
«-sus descendientes»
«-tome, a cambio, este espejo»
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Fragmentos de "El ojo del llano". Agustina Roca (Libros de tierra firme, Buenos Aires, 1987)
(Fuente: Santiago Rebasa)
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